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Don Hamparzúm no le gustaban las luchas de su hijo, porque creía que eran reales y no un programa de entretenimiento. Como su jubilación.
Martín Karadagian fue un participante del programa de entretenimiento de luchas libre en Argentina. Hace más de 30 años que falleció y su hija, Paulina Karadagian, contó una historia que conmovió a muchos a través de Twitter.
La anécdota se da entre el luchador y su padre con quien no tenía una buena relación: Don Hamparzúm. El "Bravo armenio" (como así lo conocían) entró en la vejez y no consiguió tener una jubilación: "El armenio Hamparzún (así se llamaba mi abuelo), era muy bravo, pero además, orgulloso. No quería recibir ayuda económica de papá", escribió Karadagian en su cuenta de Twitter.
¿Cómo lo solucionó Martín Karadagian? "Se le ocurrió hacerle una jubilación inventada. Mandó a hacerle una foto y le inventó un carnet de jubilación. Le dijo: ‘Usted no puede perder esto, papá. Es muy importante. Y todos los meses tiene que venir a mi oficina con el carnet y yo mando a alguno de los muchachos a cobrársela, así no tiene que hacer fila'", sostuvo.
Don Hamparzúm comenzó a cobrar su jubilación porque todos los meses iba a la oficina de su hijo: "conversaban y tomaban café, mientras otro empleado desaparecía de la oficina una horita y volvía con un sobre" en el que estaba armado y tenía el dinero ahí adentro.
"La jubilación para mi abuelo no existía, pero existió, porque papá era mago. ¿Cómo no iba a hacerle creer a mi abuelo eso, si nos hizo creer a todos que una Momia llegó de Egipto para ser luchadora?", expresó Paulina Karadagian en su narración.
Lo más increíble de todo: Don Hamparzúm no solo se creyó lo de su jubilación, sino pensó que su hijo peleaba de verdad. "Como dato de color, mi abuelo nunca entendió q la lucha era un entretenimiento. Se ponía muy nervioso cuando le pegaban a su hijo, hasta q una vez se subió al ring con un cuchillo para defender lo. Les dije, el armenio era bravísimo. Ésa fue la última vez q fue a un canal de tv".
Él fue mi abuelo. Solo conocí historias por lo que me contaba papá. Más allá de haber tenido una mala relación con él, papá siempre estuvo. El armenio Hamparzún (así se llamaba mi abuelo), era muy bravo, pero además, orgulloso. No quería recibir ayuda económica de papá, (sigue) pic.twitter.com/giSq04I2BT
— ?? Paulina Karadagian ?? (@PauKaradagian) January 15, 2021
a alguno de los muchachos a cobrársela, así no tiene que hacer fila". Y ahí iba, Don Hamparzúm, todos los meses a la oficina de papá, conversaban y tomaban café, mientras otro empleado desaparecía de la oficina una horita y volvía con un sobre previamente preparado por (sigue)
— ?? Paulina Karadagian ?? (@PauKaradagian) January 15, 2021
Como dato de color, mi abuelo nunca entendió q la lucha era un entretenimiento. Se ponía muy nervioso cuando le pegaban a su hijo, hasta q una vez se subió al ring con un cuchillo para defender lo. Les dije, el armenio era bravísimo. Ésa fue la última vez q fue a un canal de tv.
— ?? Paulina Karadagian ?? (@PauKaradagian) January 15, 2021


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