Calma que estoy yo![]() París Saint Germain venció 4 a 1 al Saint Etienne y clasificó a la final de la Copa de Francia. El sueco Zlatan Ibrahimovich aportó tres goles y el restante lo hizo el argentino Ezequiel “Pocho” Lavezzi. Edinson Cavani no jugó por diferencias con el DT. El pase a la final de la Copa de Francia estaba en juego y por ello el París Saint Germain quería obtener el triunfo lo antes posible en su estadio, mejor conocido como el Parque de los Principes. Desde el minuto uno, el anfitrión apostó por su convencional juego de toque y avance en bloque, además de las características rotaciones rápidas. Elementos que le sirvieron para someter a un visitante que tomó sus recaudos y esperó, atento para aprovechar algún contragolpe. Con ese panorama, y gracias a los volantes ofensivos de los parisinos, que están acostumbrados a ser lanzadores exquisitos y se cansan de poner pelotas al vacío, llegó el primer gol, obra de Zlatan Ibrahimovich de penal: tras una infracción cometida a Cabaye cuando este quedó solo frente al golero con un centro filtrado por Lavezzi desde el costado derecho, el sueco pateó cruzado y raso al palo derecho del meta Ruffier, que se lanzó al lado opuesto. Cuando parecía que el equipo local seguiría de largo, Saint Etienne dio la sorpresa y sacó máximo provecho de una pelota quieta colocada al corazón del área por Mollo desde el costado izquierdo del ataque visitante. Allí, Hamouma anticipó y peinó de cabeza para encajar la pelota contra el palo izquierdo del golero Douchez, que poco pudo hacer. De ahí en más, la diferencia siguió existiendo, pero el PSG entró en el juego desprolijo de su rival debido a los nervios por los que pasó tras el gol en contra. En la segunda mitad, y con la charla de Blanc en los vestuarios, los locales salieron a comerse a los albiverdes, y definitivamente lo hicieron. Tras una serie de avisos, fue "Pocho" Lavezzi el que aprovechó un centro al segundo palo por parte de Pastore para pegar un golpe de cabeza seco y cambiándole el palo al 1 rival, hizo que su equipo volviera a pasar al frente a los 58'. En adelante, solo hubo un equipo en la cancha. El París, mucho más entero en lo físico, inclinó el partido a su favor y apostó a las contras: "Ibra" avisó a los 70' con un palo cuyo rebote nadie pudo empujar; sin embargo, diez minutos después la mandó a guardar tras un amague exquisito (posible después de un pase profundo desde mitad de cancha de Matuidi) al portero rival, al que le lanzó la pelota por un lado y él se fue por el otro y cuando la cazó, solo tuvo que patearla dentro del solitario arco. Tras eso, a consumados los 90', el sueco, que demostró que el PSG no extrañó en nada a Cavani, amagó desde el costado derecho del área, enganchó para adentro, atinó a disparar, siguió de largo y cerca de la media luna pateó al primer palo del golero para estampar el definitivo y lapidario 4-1. Un resultado que clasifica sobrados a los capitalinos, que ante la ausencia de uno de sus referentes, saben que tienen de su lado al líder absoluto del equipo. Un líder excéntrico, pero que siempre responde con goles y les proporciona títulos: Zlatan Ibrahimovich. |
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