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“Me sentí triste”, dijo Gyan. “Quería ir allí y marcar para mi nación, para toda África y no pude meter el balón en ese momento”, añadió.

Uno de los momentos que marcaron el Mundial de Sudáfrica 2010 fue el encuentro de Uruguay y Ghana por los cuartos de final. Tuvo de todo: alargue y en la última acción del encuentro Luis Suárez evitó, con la mano, el gol del triunfo del conjunto africano.

El árbitro cobró el penal. El encargado de patearlo fue la gran figura del equipo, Asamoah Gyan, pero su remate se estrelló en el travesaño. De esta forma, Ghana dejó la oportunidad de sentenciar la historia y ser el primer conjunto africano en pasar los cuartos de final de un mundial. El resto es historia conocida: Uruguay lo superó en la serie de penales y se metió en las semifinales.

Gyan aún sigue recordando ese momento en el que falló el penal que pudo meter a su equipo en semifinales del Mundial de Sudáfrica 2010: "Me sentí triste y es algo normal. Quería ir allí y marcar para mi nación para toda África y no pude enterrar el balón en ese momento".

El delantero dejó en claro, en Pulse.com.gh, que "decepcioné a todos en mí país y a toda África, pero tuve que consolarme y dije que era una de esas cosas".

"Aunque a veces las personas resultaron heridas, me hago preguntas sobre mí en el campo. ¿Qué hay de mí, quien falló la penalización, cómo me siento? Siento que la gente no piensa en lo que está pasando el jugador en el campo de juego, pero está pensando en sí mismo, pero al final del día, es parte del juego", sentenció.

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