Daniel Martínez
Escribe Daniel Martínez

Opinión | Por qué no desmonopolizar los combustibles

En el caso de los combustibles, por su peso en la economía, en la calidad de vida de la gente y en el funcionamiento general del país, tener una “llave” que permita desarrollar políticas productivas y sociales, además de reforzar la independencia estratégica del país, se hace vital para la nación

24.09.2021 10:27

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2021-09-24T10:27:00
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Los artículos que van a referéndum de la LUC tienen ante todo un profundo contenido fundamentalista de carácter retardatario, limitadores de los derechos de los ciudadanos, permitiendo la arbitrariedad de funcionarios y gobernantes, y retomando viejos dogmas neoliberales, para disminuir o eliminar el papel del estado en general y muy en particular de las empresas públicas, como es el caso de los artículos que involucran a ANTEL y a ANCAP.

En el artículo anterior, publicado en este medio de comunicación, explicaba cómo está integrado el costo de los combustibles. Del mismo se desprendía con meridiana claridad que, dado el escasísimo peso que tiene ANCAP en el costo final, decir que los combustibles subían por la ineficiencia de ANCAP, es algo tan fuera de la realidad como decir que el déficit fiscal es por culpa del sueldo del que le sirve el café al Presidente de la República.

Hoy queremos poner en discusión el tema de porqué mantener el monopolio de los combustibles.

Sin lugar a dudas hay un argumento fuerza, que es de soberanía nacional.

En el caso de los combustibles, por su peso en la economía, en la calidad de vida de la gente  y en el funcionamiento en general del país, tener una “llave” que permita desarrollar políticas productivas y sociales, además de reforzar la independencia estratégica del país, se hace vital para la nación.

Pero de la misma forma que en el anterior artículo, al factor Soberanía, le agregábamos razones económicas puras, duras e incuestionables, sobre cómo estaba compuesto el precio de los combustibles, hoy queremos también adentrarnos por este camino para, en la defensa del monopolio, sumar, a los argumentos de soberanía nacional, argumentos de números puros, duros e incuestionables.

En el artículo anterior que mencionábamos, explicábamos porque era más caro importar cada uno de los combustibles refinados (distintos tipos de gasolina, distintos tipos de gasoil, keroseno, distintos tipos de fuel-oil, propano y butano para producir el supergas, naftas de aviación, combustible para aviones a reacción, asfalto, etc…), que importar el crudo y refinarlo en el país.

Si no quieren ir a buscar el anterior artículo, en resumen la explicación se basa en que es mucho más caro el flete y la logística de decenas de barcos chicos con cada uno de esos productos, las veces que sea necesario para cubrir nuestro consumo cada mes, que traer un barco petrolero con un millón de barriles y refinarlo en La Teja, que con eso se cubre cerca de un mes, de todos los mencionados derivados.

Esa diferencia de costo entre una opción y otra, explica porque refinar en el país es más conveniente. Decíamos que no hablábamos en abstracto, pues, lo que pasa en  la realidad demuestra, que cada vez que la refinería para, por mantenimiento o por la razón que sea, la importación de derivados es más cara, que la resultante del procesamiento de crudo en la refinería.

De todas formas alguien podría preguntar, si es así, porqué mantener el monopolio, si es más barato refinar en el país, dejemos abierta la libre importación de derivados, igual nadie va a hacer uso de ella porque sería más cara.

Parece lógico, pero decir esto es no conocer, cómo es la producción de combustibles y su mercado.

Aunque no sea sencillo, permítanme explicarles porqué liberar la importación de derivados, encarecería el precio de los combustibles.

Primero hay que explicar que nuestra refinería no puede procesar cualquier tipo de crudo.

Los crudos semipesados y pesados, o sea de un API menor a 20, no pueden ser procesados en los equipamientos de La Teja. Por eso ANCAP ni a Venezuela ni a nadie le ha comprado crudos pesados, sino crudos que en general tienen un API, entre 30 y 36, los que sí se pueden procesar en la refinería de ANCAP (la excepción es cuando se compra, cada tanto crudo con API poco superior a 20, necesarios para producir el asfalto que requiere el mercado uruguayo)

A su vez ANCAP adjudica las compras de crudo eligiendo, en cada compra, la oferta de crudo, que satisfaciendo la demanda de los distintos derivados que el país requiere, genera el mejor resultado, o sea el menor costo a la nación.

Para fijar ideas vayamos  a un ejemplo hipotético.

Supongan que el llamado a ofertas de crudo, lo gana una oferta en la que el crudo, una vez procesado en la refinería, da como resultado que cada 100 litros de crudo, salen 40 lts de gasoil, 33 lts de gasolinas, 14 lts de fuel oil(s), 7 lts de super gas y el resto (6 lts) de asfalto, queroseno y otros derivados. Aclaro que estamos dando un ejemplo al azar, pues cada tipo de crudo, con la configuración técnica de nuestra refinería, da diferentes porcentajes de cada derivados.

Y asumamos que esas cantidades de cada derivado, es lo que se consume en el país. Aclaremos que esto es efectivamente así,  porque ANCAP adjudica las licitaciones de crudo de forma de que lo producido de la refinación del crudo comprado,  satisfaga la demanda local de cada derivado.

De esa forma, todo lo que se produce, se consume.

De esa forma ANCAP no se queda con un “clavo”, de ningún producto y el precio de cada producto es el menor a que ANCAP puede venderlo. Por no haber justamente sobrantes de ninguno.

Si se liberara la importación de derivados, en el 98% de los casos y en todos los productos, ANCAP produce a un precio menor que lo que saldría importar, por las razones resumidas que ya expliqué.

Pero en un mercado tan dinámico como el del petróleo y derivados, donde el consumo de Uruguay es casi imperceptible dentro del consumo mundial, e incluso regional, por diversas razones, puede pasar que UNA vez cada tanto, UN producto, que ofrezca UN comercializador (Trader), sea ofrecido a un precio menor que lo que le sale a ANCAP producirlo.

Pongamos a modo de ejemplo que pasara esto con gasolina super

Alguien podría decir, es una oportunidad!!! Comprémoslo!!

Pero, siempre hay un pero.

Si se compra ese producto, ese mes, la refinación del crudo va a seguir dando como resultado que cada 100 lts de crudo, se obtendrán, 40 lts de gasoil, 33 lts de gasolina, etc.

Pero ese mes en que se compró la oferta de menor precio de gasolina, ANCAP podrá vender los 40 lts de gasoil, los 14 de fuel oil, los 7 de supergas, etc…, pero no los 33 lts de gasolina que resultaron de la refinación del crudo. Le quedarán de “clavo”.

Esa gasolina que resultó del procesamiento del crudo, ya que el mercado interno fue cubierto por la gasolina importada, ANCAP va a tener que venderla al exterior, asumiendo los costos de flete, etc… o sea a un precio menor que el costo de producción. Conclusión, se genera una pérdida, que la empresa del estado va a tener que compensar, prorrateando ese sobrecosto en el precio del resto de los productos,  que sí pudo vender en el mercado interno. O sea,  por una “oportunidad”, de un Producto, una vez cada tanto, los consumidores terminan pagando más caro todos los productos. Espantoso negocio para el país, en realidad, espantoso negocio para la gente.

Sólo será negocio para el que vendió el producto, que va a engrosar sus bolsillos con una suma muy importante de dinero.

Lo que sí va a pasar, es que al tener que subir ANCAP todos los precios, por lo que explicábamos, dejará de ser competitivo en todos los subproductos, y entonces, muy posiblemente, deberá cerrar y ahí si que los uruguayos y uruguayas deberemos pagar MAS caro, TODOS los derivados.

Pues repetimos, y la realidad lo ha demostrado, los productos derivados del petróleo son más caros importados de a uno, que si resultan de la refinación de crudo en el país!!!

Quedan otras preguntas para hacerse.

En caso de desmonopolizar, tenemos algunas preguntas:

A los importadores de los derivados, qué exigencias en cuanto a volúmenes, calidades, stock se le va a exigir? O se les dará libertad, con el riesgo real de que haya desabastecimiento?

Se les exigirá cargamentos con volúmenes mínimos? Recordemos que es más barato traer los derivados en barcos lo más grande posible.

Como se van a descargar los productos de los barcos de los importadores? Se les va a exigir construir muelles con los dispositivos de descarga o usarán la infraestructura de la denostada ANCAP?

Habrá un marco regulatorio para esa eventual nueva realidad?

Por todo lo expuesto desmonopolizar los combustibles sería negativo para el país.

Ojalá los intereses de la nación, prevalezcan sobre fundamentalismos inconducentes. Por el bien del Uruguay, o sea de su gente.

ESCRIBE

Daniel Martínez

Padre de 3 hermosas hijas y orgulloso abuelo de 7 nietos. Ex intendente de Montevideo.

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