Forever young.

Entre otras medidas, se brindarán incentivos fiscales a productos duraderos, de calidad y fácilmente reparables.

Sucede casi con todos los aparatos, pero quizá el caso de los teléfonos sea el más notorio: tu smartphone deja de funcionar de la noche a la mañana. Puede que no tenga más de un año de uso, y no se golpeó ni lo metiste en el lavarropas ni nada, ¿Entonces?

Sucede que tu teléfono inteligente es, de hecho, demasiado inteligente, y desde su proceso de fabricación fue diseñado para no durar demasiado, por mucho que lo cuides.

Se trata de la obsolescencia programada, una modalidad de producción documentada por primera vez en la década de 1920, cuando los principales fabricantes de lámparas eléctricas acordaron establecer una duración determinada a las "bombitas", para que se quemaran con relativa frecuencia y los usuarios debieran comprar nuevas.

Recientemente, el Parlamento Europeo aprobó un texto que aboga por alargar la vida tanto de los smartphones como de otros dispositivos informáticos.

Mediante esta medida, la Eurocámara pretende disuadir a las compañías de fabricar productos de corta duración. Por eso instó a la Comisión Europea, a los Estados miembros y a los fabricantes que "tomen medidas" para hacer frente a la obsolescencia programada, según informa Cadena Ser.

Entre las medidas aprobadas figuran los incentivos fiscales para todos aquellos productos duraderos, de calidad y "que sean fácilmente reparables." Este último punto será de especial valor en el caso de los celulares, cuya pantalla es frágil y su reparación suele ser los suficientemente costosa para que valga más la pena comprar un aparato nuevo.

La Eurocámara también abogó por alargar la garantía de los productos si una reparación conlleva más de un mes, y desarrollar un sistema para analizar productos y detectar la obsolescencia programada.

Los eurodiputados también defendieron que se permita a los consumidores escoger un reparador independiente. Es decir, la posibilidad de reparar sus dispositivos fuera de los canales autorizados. Al mismo tiempo, aseguraron que los componentes esenciales del producto, tales como las baterías o los LED, no deben ser "inamovibles". También instaron a que las piezas de recambio indispensables deban estar disponibles a un precio adecuado a la naturaleza y a la duración de la vida del producto.

Por último, el Parlamento Europeo solicitó a Bruselas que estudie la posibilidad de crear una etiqueta europea voluntaria en la que se incluirían datos como la durabilidad del producto, el diseño ecológico, la posibilidad de reparación y otras informaciones de interés.

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