Uruguayos y franceses saltaron al espectacular terreno de juego del Estadio Green Point de Ciudad del Cabo, con la misma tendencia que se marcó en las declaraciones previas al encuentro. La especulación.
Por un lado, Oscar Washington Tabárez advirtió que adaptaría su sistema táctico a lo que hiciera Raymond Domenech, y el francés escondió el equipo hasta las últimas horas para dar ingreso al volante Diaby, cuando no era esperado.
Sin arriesgar demasiado, el primer tiempo fue similar a un primer round de boxeo. Se midieron, se tocaron, y poco más.
El trámite fue levemente favorable a Francia, que tuvo las dos posibilidades más claras. La primera fue cuando Ribery desbordó a Mauricio Victorino a los 6', envió un centro bajo al corazón del área chica y Govou no pudo conectar cuando la apertura del score parecía inevitable.
Luego, a los 17', Gourcuff exigió a Fernando Muslera con un tiro libre desde el costado izquierdo. El arquero de la Lazio respondió con una volada espectacular enviando la pelota al córner cuando se metía en el ángulo.
La única chance clara para los celestes fue dos minutos antes, cuando Diego Forlán recibió de Ignacio González y tras una maniobra individual buscó el espacio y castigó con pierna derecha, aunque su remate fue fácil para el meta francés Lloris.
De allí en más, el juego de hizo deslucido. Sin pasar zozobras pero sin lograr inquietar, el seleccionado uruguayo evidenció problemas para progresar en el campo. La línea de tres anunciada por el Maestro en lo previo, se transformó en línea de cinco y en general, controló el avance rival.
Tanto Diego Pérez como Egidio Arévalo Ríos tuvieron una correcta labor, pero faltó desdoble por las bandas para hacerle llegar la bola a Ignacio González. Por ello, Forlán estuvo obligado a jugar siempre de espaldas y lejos del arco rival.
El 0-0 con el que se fueron al descanso fue justo, sobre todo teniendo en cuenta lo poco ambicioso de los planteos de ambos equipos.
En la segunda mitad Francia buscó con más insistencia y Uruguay intentó, con relativo éxito, salir del fondo.
Nicolás Lodeiro sustituyó a Ignacio González, de intermitente trabajo, pero no modificó el panorama ofensivo del equipo. Domenech también movió el banco y probó con Thierry Henry y Florent Malouda, quitando al talentoso Gourcuff, que de a poco fue siendo absorbido por el tremendo rendimiento de Diego Pérez y Arévalo Ríos.
La única posibilidad de riesgo para los de Tabárez en el complemento estuvo en los pies de Forlán. El delantero definió muy desviado luego de un rebote en el área generado por Luis Suárez, cuando el hombre de Ajax en su único aporte ofensivo aguantó un saque de banda de Álvaro Pereira.
Poco cambió el ingreso de Abreu ya que el balón no llegaba a los puntas, y de a poco crecía la figura de los hombres de la retaguardia. Los Pereira, tanto el Mono como Palito, tuvieron un gran desempeño más allá de alguna jugada en que fueron desbordados.
Los galos siguieron intentando pero sin peso en el área. Cuando quisieron entrar por el medio, chocaron con la firmeza de Godín, el mejor del fondo sin lugar a dudas.
A diez minutos del final se dio la tonta expulsión de Lodeiro, quien puso una plancha a Sagna que ameritó su segunda amonestación. Correcta decisión del árbitro japonés, que bien pudo haberle mostrado la roja directa. Así como acertó al determinar la salida del sanducero, se olvidó de la segunda amarilla de Evra por un claro foul a Luis Suárez a los 20' del complemento.
Sobre el cierre, hubo una mano de Victorino en el área celeste y el juez la desestimó. Es dudosa, pero en la repetición deja la sensación de que fue penal. En fin, justo Francia terminó reclamando una mano. El que a hierro mata...
El 0-0 terminó siendo un buen resultado para la celeste teniendo en cuenta lo que fue el trámite, y también el score de primera hora entre México y Sudáfrica. La imagen pálida que dejó en Ciudad del Cabo puede y debe mejorar.