"Siento hoy un alma en dos cuerpos", dijo Sanguinetti, amigo personal de quien fuera presidente de Argentina entre 1983 y 1989, fallecido el martes, a los 82 años, víctima de cáncer.
Ante miles de personas concentradas en el cementerio porteño de La Recoleta, Sanguinetti recordó cómo Uruguay, entonces bajo un régimen dictatorial, celebró como propio el triunfo de Alfonsín en las elecciones de 1983, las primeras tras siete años de cruenta dictadura argentina.
Su victoria, añadió, se vivió como el principio del final de las dictaduras del cono sur, que empezó en Argentina y siguió en Uruguay, Brasil, Paraguay y Chile.
"Hoy en mi patria, en el Uruguay, lo lloran igual que ustedes, a nadie, a ningún político ni presidente, han querido tanto como a Alfonsín", afirmó.
"La historia ve al hombre que cierra un ciclo histórico (...) es la bisagra entre una etapa histórica que se clausura y una etapa historia que se abre", dijo.
"Su figura histórica se va agrandando con los instantes", agregó el ex mandatario uruguayo, porque "un político, un estadista como Raúl, no muere, su obra lo mantiene vigente, sus ideas son perdurables".
"Eso es lo que percibíamos hoy en las calles, en la mirada esperanzada de la gente (...) un símbolo de libertad, de democracia, de austeridad democrática", apuntó quien fue presidente de Uruguay en dos periodos, de 1985 a 1990 y de 1995 a 2000.
La multitud que acudió hoy a despedir a Alfonsín "no sólo estaba aplaudiendo a aquel líder grandioso, estaba saludando esas virtudes cívicas (...) estaba saludando a lo que hizo grande a este país, porque siente que es uno de sus grandes, en Raúl coincidían todas esas grandes corrientes que hicieron de la Argentina lo que fue".
"Siento que estaba el pueblo argentino más allá de banderas políticas, sintiendo que se iba uno de sus grandes", concluyó.
Ceremonia multitudinaria
Una intensa lluvia se abatió hoy sobre la fila de gente que serpentea a lo largo de seis calles para entrar al salón donde se vela al ex mandatario, quien falleció el martes en su domicilio de la capital argentina a causa de un cáncer de pulmón.
Los historiadores concuerdan que semejante muestra de congoja y reconocimiento popular hacen recordar los multitudinarios funerales del ex mandatario Hipólito Yrigoyen, en julio de 1933, y del tres veces presidente y general Juan Perón, fundador del Partido Justicialista (peronista), en julio de 1974.
"Hace mucho tiempo que la familia sabe que él es muy querido por los argentinos", declaró a periodistas José Ignacio López, quien fue portavoz de Alfonsín durante su mandato presidencial (1983-1989). 
López transmitió a los argentinos, gobiernos y personalidades extranjeros "el agradecimiento" de la familia de Alfonsín y confirmó que su entierro será precedido por una misa oficiada por el arzobispo de la provincia de Santa Fe (norte), José María Arancedo, primo hermano del ex mandatario, y el obispo Justo Laguna, su amigo, quien el martes pasado le había dado la unción de los enfermos.
Los funerales podrían retrasarse debido a que miles de personas aún esperan rendir homenaje al ex mandatario, cuyo entierro está previsto para las 14.00 hora local (17.00 GMT), informaron a Efe fuentes oficiales.
Antes de la misa, alrededor de las 10.30 horas se llevará a cabo un acto que tendrá como oradores al vicepresidente de la Nación, Julio Cobos, el senador Gerardo Morales, líder de la Unión Cívica Radical (UCR), el partido de Alfonsín, y el ex mandatario brasileño José Sarney, entre otras personalidades.
Cobos quedó a cargo del Gobierno en ausencia de la presidenta argentina, Cristina Fernández, quien asiste en Londres a la Cumbre del G-20 y dispuso tres días de luto y que los funerales de Alfonsín se lleven a cabo con todos los honores de un jefe de Estado.
Sarney (1985-1990) y Alfonsín fueron quienes firmaron en 1986 los primeros acuerdos de integración entre Argentina y Brasil, que dieron paso a la creación, en 1991, del Mercado Común del Sur (Mercosur), bloque que ambos países comparten con Paraguay y Uruguay.
Los obispos Arancedo y Laguna oficiarán la misa en la explanada de acceso a la sede del Parlamento, rodeada por una multitud desde las primeras horas del miércoles, cuando comenzó el velatorio del líder político.
Los restos de Alfonsín, a quien la gente ha bautizado de "padre" de la democracia argentina, tras siete años de una cruenta dictadura militar (1976-1983), serán trasladados posteriormente en una cureña tirada por un jeep militar y escoltada por el Regimiento de Granaderos a Caballo, hasta llegar al cementerio de La Recoleta, a unos dos kilómetros de distancia.
Tal como lo indica la tradición militar, durante la inhumación del cadáver se dispararán 21 salvas de artillería, mientras la fanfarria militar "Alto Perú" de los granaderos tocará la marcha fúnebre. En el sepelio, el ex presidente uruguayo Julio María Sanguinetti, amigo personal de Alfonsín, será el principal orador, informó VTV.
Los restos de Alfonsín serán depositados en el panteón de los caídos de la Revolución del Parque de 1890, el hecho fundacional de la UCR, actualmente la segunda fuerza parlamentaria de este país. En esa bóveda también descansan los restos de los ex presidentes radicales Yrigoyen (1928-1930) y Arturo Illia (1963-1966).
El féretro del ex mandatario permanecerá en el panteón de la UCR hasta que se levante en el cementerio de La Recoleta un monumento en su memoria.
Fuente: EFE