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Pedro de Mendoza

Pedro de Mendoza: el primer adelantado del Río de la Plata


Los europeos pretendieron adueñarse de lo que para ellos era un nuevo mundo. En algunos casos lo consiguieron enseguida, pero en el Río de la Plata fue un largo proceso. Las primeras expediciones fracasaron, pero llevaron información inexacta. Por ejemplo, afirmaban que aquí había oro. En parte por eso España quiso conquistar el Río de la Plata. Para ello nombraron adelantados, personas que obtenían su cargo tras firmar una capitulación.

El primer adelantado del Río de la Plata

En 1492 Colón llegó a América. A partir del viaje de Colón los europeos quisieron adueñarse de lo que para ellos era un nuevo mundo. En algunos casos lo consiguieron enseguida, pero en el Río de la Plata fue un largo proceso. Las primeras expediciones -principalmente las de Juan Díaz de Solís, Diego García y Sebastián Gaboto- fracasaron. Al retirarse, llevaban información que contenía muchas inexactitudes. Por ejemplo, afirmaban que había enormes cantidades de oro.

En parte, por eso las autoridades españolas decidieron intentar la conquista del Río de la Plata. Para conseguirlo nombraban adelantados que obtenían su cargo tras firmar una capitulación (una especie de contrato) con el rey de España. Así se transformaban en gobernadores con gran poder.

La vida de Pedro de Mendoza

Nació en el sur de España en 1499. En su juventud participó en guerras, muy frecuentes en aquel tiempo en Europa. Se cree que a los 27 años fue a combatir a Italia y que al año siguiente participó en el saqueo de Roma. La tradición asegura que Pedro de Mendoza obtuvo una fortuna durante el saqueo de Roma y también que contrajo sífilis, una enfermedad infecciosa y contagiosa. Entonces no había tratamientos eficaces para esa enfermedad.

El adelantado

El tiempo pasó y unos años más tarde -en enero de 1534- llegaron a España fabulosos tesoros arrebatados a los incas en Perú. Muchas personas se dispusieron a ir a América, creyendo que también podían conquistar grandes riquezas. Entre ellos estaba Mendoza. Se supone que su salud todavía era buena porque consiguió que lo nombraran adelantado del Río de la Plata.

En 1535 su armada estaba pronta para hacerse al mar. Para entonces su enfermedad debía ser muy evidente. Los soldados murmuraban que su jefe iba al encuentro de la muerte en el océano.

La travesía y un crimen

A pesar de que en aquella época la travesía del Atlántico era muy peligrosa, la realizaron sin grandes pérdidas. Sin embargo, a bordo había muchas rivalidades que tuvieron un desenlace trágico.

En la armada tenía mucha importancia un capitán llamado Juan Osorio. A pesar de su juventud, había combatido en distintas guerras y parece que los soldados le profesaban una gran admiración. Sin embargo, el grupo de los capitanes más allegados a Mendoza lo acusó de traición. El adelantado continuaba enfermo y debía sufrir grandes dolores. Quizás por eso les creyó.

Pasó más de un mes entre el inicio de las acusaciones contra Osorio y que se avistara la costa. Antes de desembarcar donde ahora está la ciudad de Río de Janeiro, el joven capitán estaba sentenciado.

¡Qué castigo!

Todavía en alta mar Mendoza mandó "que doquiera y en cualquier parte que sea tomado el dicho Juan Osorio mi maestre de campo, sea muerto a puñaladas o a estocadas o en otra cualquier manera que lo pudiera ser, las cuales le sean dadas hasta que el alma le salga de las carnes, al cual declaro por traidor y amotinador y le condeno en todos sus bienes".


Ya acampados, Mendoza mandó llamar a Osorio. Era 3 de diciembre de 1535 y Osorio acudió "salvo y seguro y sin enojo alguno". Entre tres lo sujetaron y obligaron a entrar en la tienda del adelantado. Allí le clavaron puñales en la espalda y en el cuello. Dejaron el cadáver en la playa, sin enterrar, con un cartel que indicaba que lo habían matado por traidor.


Hacia el Río de la Plata

Poco después de haber matado a Osorio volvieron a embarcar y pusieron proa hacia el Río de la Plata. A principios de 1536 buscaron un lugar conveniente para la ciudad que proyectaban y al cabo "Mendoza mandó asentar y fundar el dicho puerto y pueblo de Buenos Aires".
Al principio consiguieron la ayuda indígena para obtener alimentos, pero en poco tiempo se ganaron su enemistad. Rápidamente empezaron a padecer hambre. Mendoza envió expediciones a las cercanías y un navío a la costa del Brasil. También a un capitán a una zona rica en alimentos situada aguas arriba por el río Paraná, pero todo fue insuficiente.

Buenos Aires

Los que habían quedado en la recién fundada Buenos Aires estaban desesperados por el hambre. El 15 de junio de 1536 fueron unos trescientos infantes y treinta jinetes a combatir contra los indígenas. Sin embargo, no contaron con que los enemigos disponían de boleadoras, arma no conocida en Europa. Así, de poco les valió tener caballos y armas de fuego, y fueron derrotados. Como consecuencia, el hermano del adelantado y muchos otros murieron. Además, los españoles ya no pudieron salir libremente al campo y el hambre aumentó.

En tales circunstancias, Mendoza se habría arrepentido de haber mandado matar a Osorio. Al parecer, muchos soldados creían que la mala suerte perseguía a la expedición para castigar ese crimen. Sin embargo, Buenos Aires sobrevivió porque la falta de alimentos también habría afectado a los indígenas, obligándolos a retirarse.

El regreso

Tras unos meses, Mendoza no pudo más y decidió marcharse. Quizás solo le quedaba la esperanza de volver a ver su tierra antes de morir. Tenía "cuatro llagas en la cabeza, una en la pierna y otra en la mano", que no le dejaban escribir ni, incluso, firmar. Así, en compañía de un centenar de hombres emprendió el regreso a España.

Ya en alta mar, Mendoza debe haber sentido que iba a morir. Los días 11, 12 y 13 de junio hizo agregados a su testamento. Perdonó a unos hombres que creyó desertores y a otros que le debían dinero. Suplicó que se concedieran privilegios que él tenía en la Corte, al hijo de su hermano, el que había muerto en el combate contra los indígenas. Legó a un monasterio los esclavos y esclavas que llevaba en su nave, y dispuso que tras servir seis años quedaran libres.

Mendoza murió el 23 de junio sin volver a pisar suelo español. Su cuerpo fue entregado al mar el 24. Por el inventario de bienes que se hizo entonces sabemos que tenía arcas llenas de ricos trajes, manteles finísimos, ornamentos de iglesia, joyas y su espada.

El legado del primer adelantado

Alrededor de tres de cada cuatro integrantes de la expedición de Mendoza murieron a causa de las penalidades o las flechas enemigas. Buenos Aires se despobló y así permaneció hasta el año 1580. Los sobrevivientes fundaron Asunción del Paraguay, donde les fue más fácil conseguir alimento y obligar a los indígenas a que los ayudaran. Sin embargo, quedaron muy aislados porque poco después despoblaron Buenos Aires. Entonces era casi imposible navegar desde Europa hasta Asunción sin poblaciones intermedias. Para ellos, tal como expresan los documentos de esa época, fue como si las puertas de la tierra se hubieran cerrado.


Fuente: Historiador Diego Bracco

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