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Pablo Forlán habla sobre su hijo Diego

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09.06.2010 09:57

Pablo Forlán, entrevistado por la FIFA para hablar sobre su hijo Diego, asegura que el delantero del Atlético de Madrid puede ser uno de los goleadores del Mundial siempre y cuando el equipo celeste responda. Habló sobre las virtudes y defectos de su hijo, responsable de llevar la camiseta número 10 en el Mundial.

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Pablo Forlán y su hijo Diego tienen el privilegio de haber participado en dos Mundiales cada uno. Pablo, mítico jugador de Peñarol y San Pablo de Brasil, estuvo presente en Inglaterra 1966 y Alemania 1974. Diego jugó en Cora Japón 2002 (donde le convirtió un gol a Senegal) y dirá presente en Sudáfrica 2010.

Forlán padre fue entrevistado por el sitio oficial de la FIFA para hablar sobre las posibilidades y condiciones de su hijo Diego en este Mundial.

"Ya desde los dos años andaba con una pelota en los pies y una paleta de ping-pong en las manos, y a medida que crecía uno veía que tenía condiciones para dos deportes, el fútbol y el tenis. Llegó un momento en el cual tuvo que decidir, y reconozco que, con ayuda de un amigo mío, influimos un poco para que eligiera ser futbolista. Pero jamás lo presioné y él, todavía hoy, me lo agradece", dice Forlán padre desde Ciudad del Cabo.

Cuando Diego cumplió 17 años, Pablo debió hacer algo siempre difícil para un padre: dejar partir a un hijo. Pero esa decisión terminó siendo acertada, ya que Diego -después de juveniles en Peñarol y un paso breve por Danubio-cruzó el Río de la Plata para probarse en Independiente, quedó y, al poco tiempo, debutó en Primera División. ¿Cuál fue el primer consejo que le dio? "Que siguiera con la vida ordenada fuera de la cancha. Sin eso, alguno que otro puede llegar, pero no mantenerse y mucho menos triunfar".

"Lo otro que le dije fue se quedara siempre después del entrenamiento practicando cómo pegarle a la pelota", agrega Pablo. "Porque él nació con una gran técnica, pero eso se pule con dedicación y un frontón enfrente. Y esa dedicación dio sus frutos. Cuando fue al Manchester, (Alex) Fergusson lo fue a buscar aeropuerto, lo paseó por la ciudad y lo llevó a conocer a Old Trafford. Casi al final de la tarde le preguntó: ‘Me queda una cosa pendiente por saber de ti, ¿eres zurdo o derecho?'", recuerda Pablo.

La capacidad de pegarle con las dos piernas es, para Forlán padre, una de las dos cualidades principales de su hijo. "La otra es la combinación de su velocidad con su explosión". Sin embargo, supo notar que Diego se pasaba de revoluciones. "Llegaba tan rápido a posición de gol que la pelota le quedaba atrás y debía retroceder, con lo cual perdía un tiempo para acomodarse. Entonces, le sugería que desacelerara un poco", aclara en conversación con la FIFA.

Forlán padre, sin embargo, no abandona su costado crítico a causa del cariño paternal. "Al contrario. Con él tengo el corazón a la derecha. Soy ex jugador, entrenador y un hombre que quiere a sus hijos, por lo cual siempre le digo la verdad. Cada vez que termina un partido, Diego me llama y primero le marco los errores. Los aciertos también, claro, pero los errores antes que nada. Como tenemos una gran relación, él lo toma bien".

Pablo le tiene fe a su hijo para convertirse en el máximo goleador del Mundial siempre y cuando el equipo responda. Lo que ve, asegura, tiene buen augurio: "Uruguay ha logrado mejorar la tenencia de la pelota y llegada por afuera, y eso es importante para Diego. Si está con las pilas prendidas, este grupo puede llegar lejos. Ojalá lo logren".




 
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