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10.04.2008
La línea del no retorno En los años sesenta unos jóvenes norteamericanos idearon un juego riesgoso y mortal. Consistía en enfrentar dos autos, acelerar y ver cual de los dos se desviaba. El que no lo hacía ganaba. Si ninguno se desviaba por lo general el choque los mataba. La ciencia política sacó de este juego estúpido e inútil una enseñanza: existe un momento en que si los vehículos no se desvían el choque y la muerte son irremediables. Los politólogos llamaron a ese instante la línea de no retorno. Aconsejan nunca cruzarla. Más allá de ella no hay regreso. Esto viene a cuento de dos cosas que sucedieron en Argentina y Uruguay. La Presidente Cristina y los productores rurales se enfrentaron. Unos y otros se acusan, ofenden y discrepan mientras aprietan el acelerador. Los agropecuarios comenzaron con un reclamo legítimo. Pero lo llevaron al terreno de los cortes de rutas. Esto es, afectan la libertad y los derechos de terceros. La Sra. Kirchner se enfrentó al paro tratando de levantar a una parte de la población en contra del sector productivo rural. El reclamo agropecuario es más que compartible. El ex Presidente Kirchner no sólo puso impuestos confiscatorios a la producción. Lo hizo después que los productores habían sembrado e invertido. Cuando no tenían marcha atrás. Cristina, su compañera de alcoba, fue más allá: aumentó las detracciones a 44% semanas antes de que se cosechara. Esto es, después que se sembró, se invirtió en fertilizantes, etc. Un despojo que provoca rebelión. Pero una cosa es el reclamo y la decisión de no enviar producción. Otra es cortar rutas y hacer piquetes. La Presidente aceleró aún más hacia la colisión cuando habló de piquetes de la abundancia, golpismo y mandó a los muchachos peronistas a golpear a plaza de Mayo. Pasaron la línea de no retorno. En Uruguay dirigentes y legisladores del Frente Amplio aprietan el acelerador para enfrentar a la Suprema Corte de Justicia. Empezó el Partido Socialista cuando acusó a la Dra. Bossio de opinar de una forma porque estaba cercana a jubilarse. Siguió Fernandez Huidobro cuando amenazó con juicio político a la Corte. Esta no reacciona. Trascienden discrepancias entre sus miembros. Por suerte la Corte no acelera porque un choque haría mucho daño. El Frente Amplio debería bajar un par de cambios por el bien del país y el respeto a la Justicia. ¿O es que quiere cinco miembros de la Suprema Corte que hagan lo que el Gobierno dictamina? Borges, resume con elocuencia estas situaciones en uno de sus cuentos: "El Duelo". El mismo tiene lugar en Cerro Largo en los años de luchas entre blancos y colorados. Dos gauchos comparten la divisa blanca pero llevan años de enemistad entre sí. Uno le robó la mujer al otro. Al poco tiempo la echó del rancho porque no quería tener cosas usadas por su enemigo. Ambos se alistan para pelear por el Partido Nacional y caen presos en una batalla. La orden del comandante colorado es salvaje: hay que degollarlos. Pero el sargento a cargo, que conocía la enemistad, les dice que les dará la posibilidad de demostrar cuál es mejor. Los va a hacer degollar al mismo tiempo, pero el que llegue mas lejos, antes de morir, será el ganador. Ambos aceptan. A la mañana siguiente, con gran expectativa, tiene lugar la horrorosa competición. Los dos son degollados, dan dos pasos y caen hacia delante. Uno de ellos, al caer, estira los brazos. "Ganó", dice Borges. "Pero nunca se enteró". Como los muchachos americanos que no se desviaban a tiempo o los políticos que cruzan la línea de no reto. %%Noticias_asociadas_INI%%
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