Liverpool salió dispuesto a dar el batacazo en Porto Alegre, y más allá de la eliminación, mostró que la Libertadores no le queda grande. Sabiendo que el 0-0 no lo favorecía, salió a cuidar el cero en su arco pero sin resignar posibilidades ofensivas, y dejando arriba dos hombres muy veloces y potentes como Emiliano Alfaro y Maureen Franco, siempre listos para contragolpear.
En el arranque se dio una jugada entre Michel Acosta y Maximiliano Montero, quien subió por la izquierda y si bien no pudo culminar, ya marcó el camino de pique y sorprendió. Luego, un tiro libre de Maureen Franco cabeceado por Carlos Macchi para Alfaro, no pudo ser controlado por el olimareño.
El equipo planteó un partido en su campo, con dos líneas de cuatro compactas que no dejó espacios para el jogo bonito norteño. Lo más flojo pasaba por Juan Álvez, a quien se lo vio incómodo como lateral y con dificultades para contener a Lucio, quien asistió a André Luiz a los 16 minutos en lo que era un gol inminente, pero el delantero increíblemente desaprovechó la ocasión con el arco vacío. Una de las pocas del dueño de casa en el primer tiempo.
Liverpool de a poco se animaba, esperando el momento para dar el zarpazo, que llegó a los 34’. El equipo pudo progresar en bloque, el recién ingresado Hernán Figueredo asistió notablemente a Alfaro y el goleador sacudió la zurda venciendo la resistencia del arquero tricolor.
Fue un 1-0 alentador y sorprendente, que llevó al entrenador brasileño Renato Gaúcho a sacar a uno de marca, Adilson, y poner a uno de ataque que terminó siendo la figura de la noche: Vinicius Pacheco.
Rápidamente llegó el empate. Sólo tres minutos le duró la alegría al negriazul, hoy vestido de blanco. Otra vez de pelota quieta lo complicaron, desnudando falencias en el juego aéreo. Centro al área casi frontal pero desde un costado y cabezazo de André Luiz, fue el argumento de la igualdad con la que se fueron al descanso.
En el complemento, la tónica se mantuvo durante 10 minutos. En ese momento, Michel Acosta le entró duro a André Luis y el argentino Sergio Pezzotta determinó su expulsión directa, en una decisión que puede ser discutible aunque a primera instancia pareció exagerada.
Con la tarjeta roja, Liverpool perdió consistencia en el mediocampo, el físico empezó a pesar y como fruto de ello, dos minutos después llegó el segundo tanto. Tras un rebote en una maniobra individual de uno de los atacantes gaúchos, quedó solo frente a Matías Castro el ingresado Vinicius, para definir bien ante su salida y poner el 2-1.
Los ingresos de Jonathan Blanes por Mauricio Felipe y de Renzo Pozzi por Macchi fueron intentos del entrenador Eduardo Favaro por reordenar la cosa, pero ante un rival que es superior no pudo y terminó cayendo de pie.
El tercer gol, segundo de Vinicius con un disparo de afuera del área, liquidó la serie y le dio a los de Porto Alegre la clasificación a la fase de frupos de la Libertadores.
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