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Finalizó ataque en Bombay

Testigos del horror

El ataque coordinado contra varios lugares de Bombay, que dejó 195 muertos, finalizó este sábado con la muerte de los tres últimos islamistas atrincherados en el hotel Taj Mahal. "No puedo creer lo que vi en las últimas 36 horas. Muertos y sangre por todas partes", dijo un testigo de los ataques.

Los comandos indios mataron a los tres últimos islamistas que quedaban en el hotel. "Dijimos que quedaban tres terroristas... y tenemos tres cadáveres", anunció el jefe de la Guardia de Seguridad Nacional de India, J.K. Dutt.

"Estamos yendo habitación por habitación para verificar que la situación es segura", añadió el jefe de los comandos.

Poco antes, el jefe de la policía local, Hassan Gafoor, había anunciado a la AFP el final del asalto, casi 60 horas después de que se iniciaran los ataques en varios puntos de Bombay.

El histórico Taj Mahal Palace era el último lugar de la ciudad donde aún se escondían algunos de los islamistas que participaron en los atentados del miércoles, después de las incursiones del viernes de las fuerzas de seguridad en el hotel Oberoi/Trident y en un centro judío.

En los sucesos ocurridos desde el miércoles, "el número total de muertos es 195, hasta este sábado por la mañana, y hay 295 heridos", dijo a la AFP R. Jadhav, un responsable de la oficina local de gestión de catástrofes.

Entre los muertos figuran al menos 26 extranjeros: ocho israelíes, cinco estadounidenses, dos franceses, dos australianos, un británico, un japonés, un alemán, dos canadienses, un italiano, un ciudadano de Singapur, otro de Mauricio y una tailandesa. Pero el balance de víctimas podría aumentar ya que los servicios de rescate siguen buscando cadáveres o heridos.

Además, once islamistas murieron durante las operaciones y otro fue arrestado. Fuentes de los servicios de inteligencia indios dijeron que el detenido confesó venir de Pakistán. Según la agencia Press Trust of India, que citaba fuentes oficiales, hasta tres extremistas, uno de ellos paquistaní, fueron detenidos en el hotel Taj Mahal.

A primera hora del viernes, las fuerzas especiales indias lanzaron una operación en un centro judío de la ciudad, donde mataron a dos asaltantes que el jueves se atrincheraron capturando a varios rehenes. Seis israelíes murieron allí, incluidos un rabino y su mujer, que también tenían nacionalidad estadounidense.

Ocho de los islamistas involucrados en los ataques se infiltraron en Bombay hace un mes haciéndose pasar por estudiantes malasios, indicaron el sábado a la AFP fuentes de la inteligencia militar india.

Según la fuente, a ese primer grupo, formado por jóvenes "de entre 24 y 30 años", se sumó el miércoles por la noche un segundo grupo que llegó por mar.

El primer ministro indio, Manmohan Singh, se encontraba reunido el sábado con los jefes de las fuerzas armadas y de los servicios de inteligencia para analizar los ataques coordinados y las "vías para prevenir ataques" como el de Bombay, informó su oficina.

En cuanto a la autoría de los sucesos, India acusó abiertamente el viernes a su vecino y rival, Pakistán, de estar detrás de lo ocurrido en Bombay, una ciudad de 13 millones de habitantes.

Islamabad desmintió con firmeza su implicación en los ataques, en los que algunos responsables occidentales ven la marca de la red Al Qaida.

Al contrario de lo anunciado el viernes, Pakistán decidió no enviar a India al jefe de sus servicios secretos (ISI) para ayudar en la investigación de los ataques en Bombay, aunque sí desplazará a un representante, según un comunicado del primer ministro.
Los ataques de Bombay fueron reivindicados por los "Muyahidines del Decán", por el nombre de la meseta que ocupa el sur y el centro de India, que dijo luchar por la defensa de los musulmanes de India, una minoría de 150 millones de personas en un país de 1.200 millones de habitantes mayoritariamente de religión hindú.

El presidente estadounidense, George W. Bush, se declaró el viernes "profundamente entristecido", mientras que el primer ministro británico, Gordon Brown, anunció el envío de policías para ayudar en la investigación.

La televisión local calificó los atentados de "11 de septiembre indio".

Dramáticos testimonios

Rodeados de cadáveres y paredes llenas de sangre, atrincherados en sus habitaciones de hotel sin comida ni agua durante 36 horas, supervivientes del ataque islamista en Bombay ofrecieron dramáticos testimonios de la masacre en la capital económica de India.

"No puedo creer lo que vi en las últimas 36 horas. Muertos y sangre por todas partes y sólo escuché disparos de armas de fuego", contó Muneer Al Mahaj, evacuado sano y salvo el viernes del lujoso hotel Oberoi/Trident.

Mahaj, una de las 93 personas rescatadas de ese establecimiento situado frente al mar, estaba sin embargo acostumbrado a la violencia. Reside en Basora, en el sur de Irak.

"No he tenido comida propiamente dicha desde hace 36 horas. He sobrevivido con galletas, y hasta se me terminaron. Anoche (jueves) me quedé también sin agua", explicó a la prensa este empresario.

En el sector de salidas del aeropuerto internacional de Bombay, Greg Campbell, un abogado australiano, sigue con la misma ropa que llevaba cuando escapó del Oberoi/Trident, el miércoles de noche.

"Llegamos a un pasillo en el que habían matado a alguien. Había sangre por todas partes. Entonces tomamos un taxi y dijimos al conductor: 'llévenos al Taj (Mahal)'", el otro hotel asaltado por los islamistas, contó Campbell.

"Afortunadamente, nos lo desaconsejó", dice.

Un guardia de seguridad sudafricano, Faisul Nagel, estaba cenando con unos compañeros en el restaurante del Taj Mahal cuando se produjo el asalto. En ese momento empujaron a toda la gente hacia las cocinas.

"Apagamos las luces en el restaurante para crear un elemento de sorpresa. Nos armamos con cuchillos de cocina y con picadoras de carne", contó por teléfono a la AFP.

Nagel y sus compañeros ayudaron a escapar a 120 personas, entre ellas una mujer de 90 años a la que tuvieron que bajar 25 plantas, sentada en su silla y por las escaleras.

Cuando los clientes lograron salir, no podían creer lo ocurrido. "Fuera de ese magnífico hotel, sólo había humo", dijo Paul Guest, un juez jubilado, a una radio australiana. "Había sangre por todo el suelo y trozos de cuerpos", añadió.

Johana, una turista francesa de 24 años que viajaba con su primo, estaba cenando en el restaurante Leopold cuando varios jóvenes irrumpieron.

"Sacaron armas de sus mochilas, lanzaron tres granadas y empezaron a disparar contra todo lo que se movía. Hubo muchos muertos", contó a la AFP a su llegada a París.

"La gente corría por el restaurante, y algunos, como nosotros, se lanzaron bajo las mesas. Otros intentaron refugiarse en las cocinas, pero no lo consiguieron", añadió con la voz temblorosa.

Muchos extranjeros han descartado quedarse en Bombay, al menos a corto plazo.

"Es hora de ir a un sitio en el que uno se sienta seguro", dijo un directivo británico de un banco europeo, antes de embarcar con su familia en el aeropuerto de Bombay rumbo a Singapur.

"Necesitamos alejarnos del caos", subrayó.

Fuente: AFP