Los combates en la frontera israelo-libanesa se intensificaron el miércoles después de que cuatro observadores de la ONU murieran en un bombardeo israelí, mientras en Roma se inauguró una reunión internacional de crisis.
Los violentos combates entre el ejército hebreo y Hezbolláh proseguían en Bint Jbeil, en el sur de Líbano, donde trece soldados israelíes resultaron heridos según una fuente militar israelí.
La cadena de televisión qatarí Al Jazeera hizo por su parte un balance de 13 soldados israelíes muertos y 12 heridos.
Casi 400 personas, en su gran mayoría civiles, murieron en el Líbano desde el inicio del conflicto el 12 de julio.
La destrucción provocada por los bombardeos israelíes se elevan hasta ahora a más de 2.000 millones de dólares, afirmó este miércoles a la AFP una fuente oficial libanesa. Mientras tanto, los combates entre unidades blindads israelíes y los milicianos de Hezbolá continúan en las colinas de la frontera.
El Estado Mayor aseguró que "cincuenta combatientes de Hezbolláh murieron en Bint Jbeil y muchos otros fueron capturados". Por su parte, el jefe de Hezbolláh, Hassan Nasralá, anunció por la noche que sus combatientes lanzarán cohetes "más allá de Haifa", ciudad del norte de Israel, y pondrán en marcha "una guerrilla" contra las tropas israelíes posicionadas en el sur de Líbano.
En Nueva York, la ONU anunció la muerte de cuatro observadores de la FINUL (Fuerza Interina de las Naciones Unidas en Líbano) sin confirmar las informaciones de fuentes libanesas que hablan de un austriaco, un canadiense, un chino y un finlandés.
El ataque aéreo, que tuvo lugar el martes por la tarde, destruyó el puesto de observación de la FINUL en Jiam, en el sector oriental de la frontera israelo-libanesa.
El secretario general de la ONU Kofi Annan condenó un ataque "aparentemente deliberado" contra la FINUL y llamó al gobierno israelí a "investigar en profundidad este incidente preocupante".
El primer ministro israelí Ehud Olmert llamó a Annan para expresarle su "profundo pesar" por lo que Israel califica como un accidente, al mismo tiempo que expresó sus "reservas" sobre las declaraciones del secretario general de la ONU.
El bombardeo ensombreció la conferencia que reúne el miércoles en Roma a Annan y a los representantes de 14 países alrededor de la secretaria de Estado norteamericana Condoleeeza Rice, quienes intentarán acordar un alto el fuego y el eventual despliegue de una fuerza internacional en el sur de Líbano.
Annan renovó en la Conferencia su pedido de "un alto el fuego inmediato", según el texto de su intervención divulgado a la prensa.
Pero las divergencias siguen siendo profundas. Washington y Londres, principales aliados de Israel, rechazan que el cese de los combates tenga que ser inmediato.
La mayoría de los países europeos, al igual que los países árabes pro occidentales presentes en Roma, consideran que los combates deben detenerse inmediatamente.