
ZAPATOS
andaluces
desde lo conceptual aborda al teatro de la ilusión; es la mística
de un circo inventado, re-inventado; o para re-inventarse y para re-inventarnos.
Donde el instrumento es la magia. La magia es la acción del personaje;
es la que va llevando el avance de la acción dramática.
Se piensa en que el personaje sea una maga; para lo cual es condición
necesaria que la actriz adquiera dicha técnica.
La puesta en escena apunta a la ilusión, a la autentica originalidad,
ir más allá de lo esperado y mantener al espectador en el plano
de lo ilusiorio.
ZAPATOS andaluces
desde lo escénico.:
Espacio vacío. blanco. Minimalismo.
Pensado para que sea un espectáculo itinerante.
Quizás como único elemento escenográfico; un trapecio o
una cuerda.
Se esta apostando a un trabajo muy sutil con la iluminación, como creadora
y destructora del espacio escénico; el claroscuro es el verdadero yunque
del iluminador, ya que crea contrastes en los matices, los ángulos y
los rayos de luz que son capaces de atraer la atención y de convertir
una escena de ensueño en otra trágica.
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desde otras voces
. Y la música volvió a la feria, la música
que se oye de tan lejos como uno recuerde, desde los tiempos de la infancia,
la que por aquí por allá nunca se para, en los rincones de la
ciudad, en los pequeños lugares del campo, en todos los lugares en donde
los pobres van a sentarse al final de la semana para saber qué ha sido
de ellos. Paraíso! Les dicen. Y luego se ponen a tocar música
para ellos, tan pronto aquí como allá, de una estación
a otra, que rechina y muere lo que el año anterior hacía bailar
a los ricos. Es la música de órgano que viene de la calesita,
de los autos que son falsos, de las montañas en absolutos rusas, de la
mujer que no tiene barba, del ilusionista carnudo, del órgano que no
es de oro, detrás del tiro al blanco de huevos vacíos. Es la fiesta
que engaña a las gentes al final de la semana
De "Viaje
al fin de la noche de
Louis Ferdinand Céline