En Israel intentan aumentar las exportaciones y la calidad para competir con ejemplares
franceses y chilenos
En la religión judía, la más antigua de todas las existentes,
se dictan las normas para la elaboración de productos alimenticios, a los
que se denomina kosher, cuya traducción es correcto, apto o puro .
Un vino kosher es el que se ha elaborado bajo la supervisión de un religioso
especializado en el tema, que controla toda su producción, desde la molienda
de las uvas, hasta el envasado final. Este control garantiza la no utilización
de productos prohibidos y asegura que la calidad estará dentro de las normas
religiosas que rigen el consumo de los judíos.
Lo prohibido. En la elaboración del vino no se acepta el clarificado mediante
el uso de gelatina de origen animal y en su lugar se utiliza el filtrado mecánico.
El uso del caseinato de sodio para acidificar tampoco es kosher y en su lugar
se emplea una selección de uvas menos maduras. Tampoco se permite el uso
de levaduras seleccionadas y la fermentación debe conducirse a través
de las que traen las uvas desde el viñedo, sin que exista ningún
tipo de agregado.
Se elabora en muchas regiones vitícolas del mundo, pero hasta ahora
con una marcada identificación con los vinos sacramentales dulces, lo
que los alejaba del consumo regular y concentraba su uso a las festividades
y celebraciones judías. Por ejemplo en Argentina, la bodega Darom Sur
líder de este mercado específico elaboró
desde siempre, un tinto semi seco con un bajo grado de alcohol (8,5%), muy utilizado
para Roshashana o Yom Kipur. Hoy en cambio ya presenta una línea Premium,
que define como vinos varietales con gran estilo, destinada al segmento más
conocedor y con una calidad similar a los elaborados por el resto de las bodegas
argentinas.
Israelíes al ataque. En Israel las bodegas tratan de aumentar sus exportaciones
con el apoyo del gobierno, que acaba de anunciar medidas que incluyen financiar
una campaña de publicidad y marketing, que apunta a alcanzar, antes de
tres años, la meta de US$ 15 millones en exportación.
Victor Schoenfield, director técnico de la bodega Golan Heights Winery,
declaraba a la agencia Reuters: Queremos que los vinos israelíes
se coloquen junto a los de Chile, Argentina y Australia en las estanterías
de las tiendas de licores estadounidenses, no en la parte de atrás, cerca
de los servicios . Golan Heights posee una filial en Nueva York que se
ocupa de la importación y dentro de Israel posee su propio sistema de
distribución.
Por su parte Domaine du Castel, con una concepción muy europea del negocio
presentó su Castel Grand Vin a varios concursos internacionales y ya
ganó distintas medallas. Sus viñedos y su bodega se encuentran
en las Montañas Judías, zona vitivinícola desde épocas
de griegos y romanos. Ahora aspira a que sus vinos tengan un lugar en Estados
Unidos, cerca de los franceses, españoles e italianos.
En Uruguay, la bodega Bruzzone & Sciutto, ubicada en Punta de Rieles, se
ha especializado en su producción y los elabora tanto en su versión
rosada, como en un tinto que concita más aceptación y ambos se
elaboran respetando al máximo los preceptos que indica la religión
judía.
En España, la bodega Ramón Bilbao de Haro asumió en 2001
el reto de elaborar un vino de Rioja apto para el consumo de los observantes
judíos. Para ello se emplea un proceso de extremo rigor que abarca desde
la cosecha de las uvas, una limpieza extrema de las instalaciones e incluye
una vez concluida la fermentación, el sellado de los depósitos
delante del rabino, para evitar la mezcla con el resto de los vinos.
Estas medidas incluyen una observancia estricta de la fiesta del Sabat, en
la que se paraliza toda la intervención del hombre y sólo actúan
los mecanismos automáticos, para la conservación del vino.