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02.12.2008
Santa Inquisición Desde hace un tiempo han proliferado vociferantes grupos amplificados por sendas ONG que, entre otras cosas, y fundamentalmente, se han autoadjudicado el rol de descalificar arbitrariamente.
Cuelgan carteles y pegan etiquetas inapelables. Paridos en los entrepisos de nuestra frondosa burocracia (y auspiciados por la mundial) creen a pie juntillas que basta con un sello para cambiar la realidad. Se creen (pobre gente), dueños por fin de una definitiva oficina pública “clasificadora”. Expresión patológica de las uruguayas que contribuye un poquitito al calentamiento global.
En lugar de debatir (cosa que no pueden), descalifican. Como si con ello “ganaran” alguna discusión, estafan por poco tiempo a gente joven por la que volveremos a poner algunas cosas en su lugar. “Este año marcará un hito en la historia. Por primera vez una nación civilizada tiene un completo registro de las armas. Nuestras calles serán seguras, nuestra policía mas eficiente y el mundo seguirá nuestro liderazgo en el futuro” (Adolfo Hitler 1935). “El error más tonto que podríamos cometer sería permitir a las razas sometidas la posesión de armas. La historia demuestra que todos los conquistadores que han permitido a las razas sometidas la tenencia de armas estaban preparando su caída al hacerlo. De hecho, iría tan lejos como para afirmar que proveer de armas a los perdedores es condición sine qua non para el derrocamiento de toda soberanía” (Adolfo Hitler) “Los alemanes que deseen usar armas deberían afiliarse a las SS o a las SA. Los ciudadanos ordinarios no necesitan tener armas, ya que la posesión de armas no resulta de utilidad al estado” (Heinrich Himler). “Queda prohibida a los judíos la adquisición, posesión y porte de armas de fuego y de munición, así como de porras y armas punzantes. Aquellos que posean armas y munición han de entregarlas a la autoridad local de policía” (Decreto del 11 de noviembre de 1938, redactado por Wilhem Frick, Ministro del Interior del III Reich, enjuiciado y debidamente ahorcado -sin alusión alguna- en Nüremberg apenas seis años después). “Para mí no hay duda de que se podría haber salvado a millones de vidas si a la gente no se le hubiera lavado el cerebro sobre el control de armas, y hubiera estado bien armada. Quienes odian las armas siempre quieren olvidar la sublevación del Gheto de Varsovia, un ejemplo perfecto de cómo un grupo medio hambriento de judíos tomaron 10 armas y echaron a los nazis. Antes de que Adolf Hitler llegara al poder había un mercado negro de armas, pero el pueblo alemán estaba tan acostumbrado a cumplir la ley que nunca consideraron la compra de armas sin registrar. Los alemanes creían sinceramente que sólo los gamberros poseían armas. ¡Qué tontos fuimos!” (Theodore Haas, sobreviviente del Campo de Concentración de Dachau). Que no se apresuren a contestar que el “ejemplo” es malo porque se refiere a una situación extrema. Hay muchísimos más. Como por ejemplo, este: “Entre las muchas fechorías que el Imperio Británico perpetró en la India, la historia mirará la de privar de armas a toda una nación como la más negra de todas ellas” (Mahatma Gandhi). Casualmente la principal ONG “desarmadora” mundial que financia a la de Uruguay tiene sede en Londres y apoyo financiero del Reino Unido (y de la Fundación Ford, la Rockefeller, la Mc Arthur, etcétera: toda gente conocidamente desinteresada y pacífica). Lo citado busca tan solamente demostrar que PARA NADA ES CIERTO QUE PROHIBIRLE AL PUEBLO LA TENENCIA DE ARMAS ES “PROGRESISTA” O “DE IZQUIERDA”. TODO LO CONTRARIO, ELLO HA SIDO SIEMPRE UN OBJETIVO DEL FASCISMO, EL STALINISMO, LOS IMPERIALISMOS, Y SUS CIPAYOS. Puestas las cosas en su lugar, y desenmascarados los extravagantes “calificadores” recién llegados, reconocemos que todo lo citado y dicho, no demuestra que en el debate actual nosotros tengamos la razón. ¡No vamos a imitar a quienes, para eludir debates que no pueden sostener descalifican con trampas de corto vuelo (sofismas ramplones y tergiversaciones groseras de la Historia que harían las delicias de Vaz Ferreira en materia de estafa dialéctica)! Reconocemos que quien quiera prohibir en Uruguay la tenencia de armas pueda tener más razón que nosotros. Y hasta incluso ser progresista y de izquierda. No lo descalificamos porque no somos quienes para ello. Pero tampoco admitimos mansamente la impunidad de mentir. Tan flagrantemente. %%Noticias_asociadas_INI%%
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