A comienzos del año pasado estuve en Nueva York y recogí la inequívoca
sensación de que algo había cambiado. Los policías irlandeses
ignoraban dónde quedaba el Queens Bulevard. El MoMA (QNS) ya no era una
de las joyas de la ciudad y se había convertido en una costosa estafa
al crédulo visitante. Los jefes de estación del subterráneo
no podían dar informes correctos. Además, en todas partes sentía
la atmósfera opresiva del terror y creo que esto ha ido en aumento en
el último año. Mi impresión era de una decadencia general
y lo curioso es que no parecía relacionada con el atentado a las torres
gemelas.
Esta idea de la decadencia fue confirmada posteriormente por dos fuentes independientes.
Por un lado las obras de Michael Moore (su libro y su famoso documental) que
presentaban aspectos inusuales acerca de los Estados Unidos. Por otro lado,
el libro de Emmanuel Todd -''Après l'Empire''- sostenía
la tesis de la descomposición de los Estados Unidos. Todo esto me animó
a escribir este artículo que especula sobre el nuevo orden mundial hacia
el fin de la presente década.
¿UN MUNDO UNIPOLAR?
La versión corriente sobre el nuevo orden mundial dice algo así
como: ahora que el mundo es ''unipolar'', Estados Unidos se ha convertido
en el gendarme del planeta y puede hacer lo que desee, a su antojo. Como demostración
de esta tesis se ilustra la conducta ante el conflicto de Iraq. El gendarme
y sus amigos, pasando por encima de las Naciones Unidas, ejerció su impunidad
e invadió Iraq. Por más que esta versión se ha repetido
hasta el cansancio, creo que hay otra visión posible de lo que está
pasando en el mundo.
No cabe duda que durante la década de los 90, con la desaparición
de la Unión Soviética, Estados Unidos quedó como superpotencia
militar, sin un polo opositor. Se rompía así el ''equilibrio''
de cuatro décadas, denominado ''guerra fría'', que se
había establecido hacia 1950. Este equilibrio se basaba en dos premisas
básicas:
a) En la medida que existía un equilibrio del potencial bélico
entre los Estados Unidos y la URSS y esto se medía en megatones
de armas nucleares, en cantidad de cohetes balísticos, en número
de soldados, aviones, submarinos y otros recursos militares; además de
oscuras reglas de comparación se mantenía una tregua armada.
Cada uno sabía que el otro tenía capacidad para destruirlo y esto
los mantenía en calma.
b) El llamado complejo militar industrial los fabricantes de armamentos
era un sector muy poderoso de la economía y, por su fortaleza, ejercía
una influencia muy grande en la política.
Hoy, al desaparecer la URSS, se concluye con una lógica rayana
en lo infantil que todo continúa igual y que, por lo tanto, Estados
Unidos puede hacer lo que quiere puesto que no hay nada ni nadie que se le pueda
oponer. También los norteamericanos creen esta interpretación
y (por el momento) actúan en consecuencia. ¿Dónde creo
que está la falacia de este argumento? En varios lugares que paso a analizar.
EL COMPLEJO INDUSTRIAL MILITAR
El primer punto tiene que ver con el ''complejo industrial militar''.
Uno de los primeros en alertar sobre la existencia de este sector de la industria
fue Eisenhower quien fuera, además de dos veces presidente de los Estados
Unidos, el comandante en jefe de las fuerzas aliadas en la Segunda Guerra Mundial
insospechable, por lo tanto . En aquel momento se advertía
el comienzo de una inversión de la clásica afirmación de
von Clausewitz: ''la guerra es la continuación de la política''
se cambiaba en ''el complejo militar industrial es quien decide la
política''.
Eisenhower, en 1961, en su último discurso antes de abandonar su segunda
presidencia, advirtió del peligro que significaba el complejo para el
futuro de la democracia norteamericana. Esta descripción es tan interesante
que vale la pena reproducir el fragmento más importante:
''Hasta el último de nuestros conflictos mundiales los Estados Unidos
no tenían una industria del armamento. Los fabricantes americanos de
arados podían, con el tiempo necesario, fabricar también las espadas
que se requerían. Pero ahora no podemos arriesgarnos a improvisar la
defensa nacional. Hemos sido obligados a crear una industria de armamentos permanente
y de vastas proporciones. Se suma a esto que 3,5 millones de personas están
involucrados en la defensa. Anualmente gastamos en la seguridad militar más
que el ingreso neto de todas las corporaciones americanas.
Esta conjunción de un enorme ''establishment'' militar y una
gran industria de armamentos es nueva para la experiencia norteamericana. La
influencia total económica, política y hasta espiritual
se siente en cada ciudad, en cada estado, en cada casa, en cada oficina del
gobierno federal. (...)
En las reuniones de gobierno debemos cuidarnos de que el complejo militar industrial
adquiera una influencia indeseable, ya sea pensada o impensada. Existe y persistirá
el crecimiento desastroso de esta potencia fuera de lugar. No debemos dejar
nunca que el peso de esta combinación ponga en peligro las libertades
democráticas. No debemos dar nada por establecido. Solamente una ciudadanía
alerta y conocedora puede llevar a esta gigantesca maquinaria industrial y militar
de defensa a nuestros métodos y fines pacíficos de modo que la
libertad y la seguridad puedan prosperar juntas''.
Se ha sostenido cosa en la cual no creo, porque no creo en las teorías
conspirativas de la historia que Kennedy fue asesinado por agentes del
complejo militar industrial puesto que amenazaba con retirarse de Vietnam.
Esta afirmación, más que algo verificable, sirve para reforzar
la fortaleza de la idea que Eisenhower, su predecesor, había denunciado.
Al desaparecer la ''guerra fría'' y al entrar el capitalismo
en su nueva fase la nueva economía o la economía de la
información creo que el complejo militar industrial ha comenzado
a perder el poderío que tenía en 1960. Hoy, la sociedad capitalista
ha desplazado el centro de la economía desde la manufactura y la industria
pesada hacia el manejo de la información. El acero ha dejado paso a las
computadoras. Estamos en una nueva fase del capitalismo. En consecuencia, el
complejo militar industrial ha perdido importancia e influencia. Hoy,
a las corporaciones norteamericanas les importa más la globalización
de las empresas que el poderío militar o los problemas de la defensa.
Creo que se puede decir que se ha invertido la relación. Hacia 1950,
el complejo militar industrial dictaba las líneas de la política
y de allí que se estableciera la ''guerra fría'', una
maquinaria perfecta para consumir material pesado que era necesario reponer
por una obsolescencia planificada. Tanto Estados Unidos como la URSS usaban
al otro como pretexto para continuar fabricando y desarrollando armamentos.
Hoy sucede al revés y se ha restaurado el equilibro establecido por la
afirmación de von Clausewitz. Los políticos usan las armas como
herramientas de su política. Cuando deciden que hay un punto inconveniente
para la política, entonces acuden a las armas, pero no es al revés.
LOS NUEVOS BLOQUES
Un segundo punto a considerar es que el fin de la ''guerra fría''
tiene poco más de una década. Estamos en un período de
transición. Lo que hoy vemos no es la situación ''estable''
sino el resultado de la euforia de los Estados Unidos por haber ''ganado''
la ''guerra fría''. A ese hecho se une una situación
de coyuntura: un gobierno que tiene vocación de regresar al pasado económico
y de rechazar la ''nueva economía''. Se ha dicho que el gobierno
de George W. Bush atrasa en el tiempo. Su equipo económico está
integrado por figuras de la administración de Gerald Ford. Además,
todos los connotados halcones de Wáshington ocupan puestos prominentes.
Así es que Estados Unidos se presenta hoy como intentando regresar al
pasado y a los tiempos del dominio del complejo militar industrial. Creo
que este retroceso en el tiempo no será viable y que asistimos solamente
al último intento de recuperar un lugar definitivamente perdido.
Veamos con un poco más de detalle lo que hoy está sucediendo
en el mundo y que apunta hacia un futuro muy diferente. Me imagino que hacia
2010 un nuevo panorama de fuerzas ya estará consolidado.
Europa ya no es la misma de los tiempos de la ''guerra fría''.
Ahora se presenta como un bloque económico sólidamente unido y
que ha creado una moneda nueva, el euro, que significa un desafío enorme
para el dólar. Vale la pena especular un momento sobre este punto. Cuando
De Gaulle anunció en 1968 que Francia dejaría de comercializar
en dólares y regresaría al oro, ocurrió el movimiento ''espontáneo''
del mayo francés. Cayó De Gaulle y no se habló más
del asunto. En 2003 se ha dicho que Iraq había anunciado que dejaría
de comercializar el petróleo en dólares y se pasaría al
euro. Cayó Saddam inmediatamente. Vale la pena detenerse en lo que significaría
si los países petroleros árabes tomaran una medida así.
De allí la importancia que tiene para Estados Unidos que el Reino Unido
o Noruega dos países europeos petroleros no entren en la
zona del euro.
Por cierto que el proceso de fortalecimiento del bloque europeo no está
terminado. Hay varios países en espera para ingresar y hay algunos países
''rebeldes'' que todavía se resisten a ver el carácter
estratégico de la zona del euro. Por otra parte, Europa es una potencia
nuclear y posee capacidad misilística, aeronáutica y espacial.
Me imagino que, hacia 2010 será un bloque que puede ser comparable a
los Estados Unidos desde el punto de vista económico, en población,
extensión y poderío militar.
Ahora también existe China como un nuevo jugador. La economía
china crece a un ritmo asombroso. Además es una potencia nuclear, misilística
y espacial. De más está decir que es muy superior en población
a Estados Unidos y Europa juntos. Puede, por lo tanto, ser en 2010 una potencia
comparable a las dos anteriores y con capacidad de formar ejércitos que
las otras dos potencias no pueden.
La India tampoco puede ser dejada de lado. Posee una capacidad nuclear y misilística
limitada, pero sí tiene una población enorme y ha emprendido un
camino de modernización capitalista muy interesante. En lugar de seguir
el camino chino, basado en la industria y la manufactura, India desarrolla vigorosamente
los sectores de la nueva economía. No es impensable que en 2010 sea también
otra potencia de escala mundial, con fortaleza precisamente en el área
más sensible de la economía contemporánea.
Finalmente, hay otro país que no puede ser dejado de lado. Brasil y
antes Portugal apunta a convertirse en una potencia desde 1500 por lo
menos. Todavía su población es pequeña comparada con los
bloques anteriores, pero si se tiene en cuenta a toda América del Sur
la prolongación natural de la política brasileña
ya los números pueden ser comparables. Brasil es una potencia industrial
en desarrollo, fabrica armamentos y aviones; tiene un programa nuclear que ha
declarado que no abandonará y, finalmente, anunció que para 2010
tendrá un submarino nuclear. Creo que también es una candidata
a ser potencia.
UN MÉTODO DE COMPARACIÓN
Llegados a este punto se plantea una interrogante básica: ¿cómo
comparar entre sí estas regiones? La respuesta es crear una métrica,
una manera de medir los atributos que consideramos significativos.
Creo que hay tres atributos básicos para una futura potencia mundial:
el tamaño de la población, la fortaleza de su economía
y su poderío militar. Si creamos una medida simple para ellos, podemos
intentar una comparación numérica. La ventaja de las comparaciones
numéricas es que permiten realizar un análisis más concreto
y precisar la importancia que se asigna a cada uno de los elementos.
Comencemos por la población. Creo que la población es un elemento
básico para la escala de una economía y para la capacidad de formación
de ejércitos. Para cuantificarlo, propongo tomar una escala de cuatro
valores según la cantidad de habitantes de la región considerada.
Asigno el valor 1 a una población entre 100 y 200 millones de habitantes;
un valor 2 a una población entre 200 y 400 millones; 3 al intervalo de
400 a 800 millones y 4 al intervalo entre 800 y 1.600 millones. Como puede advertirse,
cada intervalo duplica la cantidad de habitantes del anterior. Es claro que
no tiene sentido duplicar una vez más los valores de la población
porque ninguna región se acerca al nivel 5.
Al considerar la población como factor de poder es útil recordar
una frase de Mao: China puede ser derrotada militarmente, pero no puede ser
ocupada. La población hace la diferencia. Si pensamos en las dificultades
que hoy tiene Estados Unidos para controlar Iraq, imaginemos lo que sería
la ocupación de la China o de la India.
Consideremos ahora la economía. Propongo una escala de cinco valores
para medir la fortaleza de la economía. Asignaremos 5 a la economía
norteamericana por ser la mayor y más poderosa del mundo en el presente.
Con esta referencia asignaremos los restantes valores de 1 a 5. No es necesario
justificar la importancia de la economía en una potencia mundial. Fue
la economía de Estados Unidos quien ganó la Segunda Guerra y no
sus ejércitos. Es la economía la que mantiene el control político
y social. De allí la importancia que tiene el hecho que haya aparecido
una segunda moneda internacional que puede disputarle la supremacía al
dólar.
Finalmente, consideremos el poderío militar. También propongo
aquí una escala de cinco valores según existan cinco elementos
básicos: la capacidad de formar ejércitos; la fortaleza de su
armamento convencional; su poderío aéreo, la existencia de misiles
y la disponibilidad de armamento nuclear.
Con esta métrica simple se puede intentar evaluar el poderío
presente y las posibilidades que poseen diferentes actores mundiales para un
nuevo orden a establecerse hacia el fin de la presente década.
¿Qué panorama podemos tener hacia 2010 entonces? Creo que se
identifican cinco posibles bloques y dos incógnitas: Estados Unidos y
sus aliados: México y Canadá; La Unión Europea, incluyendo
a Rusia y los países del Este; China; India; Brasil.
Los Estados Unidos y sus aliados califican 2 como población y 5 tanto
en la economía como en el poderío militar. Esto hace que su puntaje
sea el mayor de todos. Sin embargo creo que existen algunos elementos que se
deben considerar. Estados Unidos tiene dificultades para formar grandes ejércitos.
En la guerra de Iraq puso 250.000 hombres en combate. A esto se suman otros
250.000 hombres que se encuentran repartidos por el mundo (Alemania, Japón,
Corea, Italia, etc.). Se plantea entonces la objeción de Emmanuel Todd:
Estados Unidos no puede abrir muchos frentes en forma simultánea. No
tiene capacidad de reclutar los ejércitos necesarios y esto limita su
papel de gendarme mundial. Puede arrasar Afganistán y luego Iraq, pero
no podría haber hecho las dos acciones al mismo tiempo. Un segundo punto
débil de Estados Unidos como potencia militar es que ha tercerizado la
logística. Esto hace que los costos de la guerra crezcan a cifras astronómicas.
Como ejemplo, la guerra de Iraq ha costado, hasta el momento, 95 Gigadólares
que equivalen a muchos años de la exportación de Iraq. Las cifras
que se manejan para la reconstrucción de Iraq también son este
orden de magnitud.
La Unión Europea (extendida) es casi igual de fuerte que los Estados
Unidos. El poderío que le falta en lo militar lo compensa con su mayor
población. Todavía más notorio es el caso de China. En
ambos casos asigno un valor 3 a su poderío militar debido a la existencia
de misiles y armamento nuclear.
La India y Brasil son potencias menos fuertes. La principal ventaja de la primera
es su mayor población. Las dos incógnitas son los países
islámicos y el África sub Sahara. Creo que para 2010 estas
regiones todavía continuarán buscando su camino de desarrollo
capitalista. No creo que sean jugadores mayores hacia el fin de la década.
ESTADOS UNIDOS CEDERÁ POSICIONES
Como conclusión, parecería que hacia 2010 se organizará
un nuevo orden mundial, basado en cinco potencias que mantendrán un equilibrio
sustentado en la población, en los armamentos y en la economía.
Dos de estos bloques, China y Brasil es posible que estén volcados mayoritariamente
a la manufactura tradicional, en tanto que otros dos serán híbridos
Estados Unidos y la Unión Europea y combinarán la
manufactura que pierde terreno con la nueva economía. El quinto bloque,
la India, estará volcado hacia la nueva economía.
Si este panorama ocurre, entonces mal se puede hablar de un mundo ''unipolar''.
Más bien lo que se puede apreciar es que Estados Unidos tendrá
un período de gendarme solitario, entre 1990 y 2010, durante el cual
perderá paulatinamente su papel de árbitro militar y económico.
Parecería que deberá ceder posiciones para dejar paso a un nuevo
orden mundial. |