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UN
SUSTO DE MUERTE
Cuenta la historia, ambientada a principios de siglo,
que varios paisanos se hallaban tomando unas copas en
un bar frente al Cementerio del Cerro. Bien entrada la
noche, el alcohol ya había calentado los cuerpos
y soltado las lenguas de unos cuantos, que envalentonados
por la bebida espirituosa comenzaron a comparar su coraje
y bravura. A uno de ellos, un poco más sobrio que
los demás, se le ocurre lanzar a viva voz un desafío
espeluznante, asegurando que ninguno se atreverá
a realizarlo. La prueba consiste en pasar el resto de
la noche sentado encima de una de las lápidas de
cementerio, dejando como prueba su facón clavado
allí.
Uno de los paisanos, más valiente o más
borracho que los demás, acepta el desafío
y trepa –ayudado por los demás- las rejas
del cementerio. Sus compinches acuerdan ir a esperarlo
a la madrugada a las puertas del lugar.
Llega la mañana y el hombre jamás aparece,
por lo que los intrigados paisanos entran al cementerio
a buscarlo. Lo encuentran muerto sobre una lápida,
con el facón clavado sobre la misma junto a una
esquina de su poncho. El hombre, al sentarse, había
enterrado con su cuchillo sin darse cuenta un trozo de
la tela. Cuando se quiso marchar sintió que alguien
lo tironeaba de la ropa, y creyendo que un espectro reclamaba
su cuerpo cayó al suelo fulminado por un ataque
cardíaco, sin percatarse de que se trataba simplemente
de su poncho enganchado por el cuchillo. (gracias
a Nury, Juan José, Daniela, Marcelo y Carlos)
Versiones y Comentarios
La misma historia se repite en diversas épocas
que van desde principios de siglo a la década del
’50 e incluyendo a varios cementerios. Aunque la
leyenda más frecuente es atribuida al Cementerio
del Cerro, otras versiones mencionan el del Buceo, el
Central y el del Norte. Un usuario, que lo relata en primer
persona, agrega el siguiente detalle: la tumba pertenecía
a una médium muy famosa en su tiempo.
En otro relato, más aggiornado, los protagonistas
son jóvenes amigos y es una chica la que decide
saltar las rejas del Cementerio del Norte. Otro usuario
nos cuenta que esta misma leyenda le llegó desde
pequeño con su bisabuelo como protagonista, ambientado
en el Buceo. En esta versión el personaje principal,
amigo de su bisabuelo, intenta cruzar el predio del cementerio
del Buceo y muere del susto cuando su capa queda enganchada
en una cruz.
Hay otro cuento cuyo desenlace varía. Está
ambientado en el Cementerio Central, y en este caso se
trata de tres muchachos que llegan a la parte trasera
del lugar, ya caída la noche. Uno de ellos acepta
una apuesta que lo desafía a cruzar todo el predio
hasta llegar a las puertas de Gonzalo Ramírez en
competencia con sus dos compinches, que harán el
trayecto fuera del cementerio. Llegan los tres al mismo
tiempo, pero cuando el valiente descubre que no hay modo
de cruzar las puertas de Gonzalo Ramírez, que llegan
hasta el techo, debe desandar su camino. Según
el relato, jamás volvió a aparecer.
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