APARICIONES Y APARECIDOS
Cuando las leyendas se vuelven rurales
A pesar de ser un espacio
dedicado a las leyendas urbanas, nos permitimos derivar
en esta edición a los cuentos rurales, por compartir
a veces la forma de propagación con su pares citadinos.
Como diferencia, puede notarse que la mayoría de
los relatos versan en estos casos sobre apariciones, aparecidos
u otros fenómenos sobrenaturales.
La leyenda del carruaje de San
Borjas
En Durazno cuentan que en la primera luna llena luego
del 12 de octubre (fecha de fundación de San Pedro
del Durazno), aparece una carreta humilde en el transitado
Puente de San Borjas. Nada de esto sería extraño
si no fuera porque los pasajeros de tan desacostumbrado
vehículo no pertenecen a esta era ni a este mundo.
La noche de la fundación del poblado, una mujer
y sus tres hijos decidieron asistir a la gala brindada
en la villa del comandante Fructuoso Rivera. Cuando
llegaron al puente de San Borjas el río, embravecido,
comenzaba a desbordarse.
La mujer se atrevió a cruzar de todos modos,
pero la carreta no resistió el empuje del agua
y se ahogó junto a sus tres hijos. Los cuerpos
fueron hallados en la primera luna llena después
del suceso. Desde entonces, aquellos que cruzan el puente
se topan con la espectral visión de la carreta
y sus cuatro fantasmagóricos ocupantes, mientras
la luz de una redonda luna tiñe de sombras blancas
el departamento de Durazno.
(gracias a Beatriz)
La leyenda de la taba
Durazno parece un lugar particularmente apto para la
fermentación de leyendas. En Arroyo de los Perros,
ubicado en dicho departamento, una historia subsiste
desde los tiempos en que la esclavitud aún era
permitida.
Un estanciero, que trataba cruelmente a sus esclavos,
decidió una noche de alcohol jugar a la taba
con su lacayo mulato. Este último estaba con
gran suerte esa noche
y fue ganando poco a poco una gran suma de dinero a
su patrón. Éste, acongojado por haber
perdido contra su propio súbdito jugó
una última vez y apostó todo su capital,
incluso el campo. El mulato se vio favorecido una vez
mas y ganó la propiedad, a lo que el estanciero,
hombre fiel a su palabra, entregó sus pertenencias.
A la noche siguiente, sin embargo, el patrón
no fue capaz de asumir la afrenta, se presentó
en el nuevo aposento del esclavo y lo asesinó
a puñaladas. Muda testigo de los hechos, la taba
permanecía sobre la mesada de mármol en
la cocina de la estancia, donde se consumó el
crimen.
Cuando el estanciero recupera sus bienes decide enterrar
la taba que tantas penas y apremios había causado.
A la mañana siguiente, sin embargo, volvió
a parecer en la mesada, imperturbable. Una y otra vez
sucedió esto, como acusador recordatorio de lo
sucedido.
El hombre optó por guardarla con llave en un
baúl y despidió a todo aquel que conociera
su historia, desconfiado de una broma recurrente. La
taba, no obstante, seguía apareciendo...
Poco tiempo después el estanciero fue hallado
muerto, aparentemente por mano propia y a causa de la
aparición pertinaz del endemoniado objeto, que
desde entonces no volvió a reaparecer.
(gracias a Beatriz)
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