EL MOTEL INDISCRETO –
historia 1
Una pareja, ya se trate de novios jóvenes o esposos,
decide reservar la habitación de un motel para
pasar la noche. Todo sucede de acuerdo a lo previsto y
la pareja se permite disfrutar de la cantidad de espejos
que posee la habitación.
Se retiran luego, pasan varios meses y ambos olvidan
el tema. Una noche, deciden alquilar una película
para adultos en un sitio especializado, que cuenta con
una oferta de videos de “aficionados”. Su
sorpresa es mayúscula cuando al poner el film
elegido en el videograbador descubren que los espléndidos
actores de esta cinta -digna de una producción
triple XXX- son ellos mismos, pescados in fraganti por
dos cámaras colocadas en espejos de doble cara,
en su incursión hotelera de meses atrás.
Comentarios
Esta es una historia que recorre el mundo entero y que
debe haber afectado a más de un hotel del rubro,
pero que es doblemente dudosa no sólo por la
casualidad del hecho sino por el riesgo que afronta
un hotel con una acción de este tipo, no demasiado
redituable por otra parte. Sin embargo, hace escasas
semanas un hombre fue detenido en Chile por colocar
cámaras en los espejos de su pensión,
que utilizaba para fabricar sus películas caseras,
aunque no se guarda registro sobre novios que se hayan
convertido a la vez en espectadores y actores protagónicos.
Sea como sea, quizá más de uno tiene por
costumbre revisar concienzudamente la habitación
después de haber escuchado una historia similar
a ésta.
EL MOTEL INDISCRETO –
historia 2
Otra historia relacionada con moteles. Un hombre va
con su pareja a una casa de citas y al salir ve estacionado
en el parking el auto de un gran amigo, coche para el
que había comprado días atrás un
estéreo muy costoso. Divertido por pescar a su
amigo in fraganti, decide hacerle una broma. Como el
auto estaba sin llave, entra, saca la radio y se la
lleva, con intenciones de devolvérsela a las
pocas horas o al día siguiente y confesarle en
qué lugar lo vio.
Cuando va a la casa de su amigo a burlarse de él,
lo encuentra muy preocupado. Antes de poder explicarle
la situación para tranquilizarlo, su amigo le
relata cómo su mujer fue a cuidar a una amiga
internada y le robaron su querida y reluciente radio.
El hombre, según las diferentes versiones, entrega
la radio a su mujer o decide no devolverla con tal de
no tener que apenar a su compañero. (Gracias
a Leticia)
Comentarios
El cuento del “esposo inocente” es un clásico,
a tal punto que las versiones varían en las maldades
que planea el amigo, la excusa que inventa la mujer,
la decisión final del hombre que hizo la broma
y la cantidad de amigos que preparan el chiste, en ocasiones
compañeros de trabajo. Nada indica que una situación
como la descrita no pueda darse, pero la cantidad de
versiones alternativas casi idénticas existentes
y los muchos amigos de amigos a los que les ha sucedido
la historia la convierten una clásica leyenda
urbana, aunque no incluya muertos resurrectos o contagios
estrafalarios. |