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LA LLORONA DEL PARQUE RIVERA
Versión 1
Una tarde de otoño, hace muchos años, una
joven mujer decide salir a pasear por el Parque Rivera.
A pesar de un viento frío y cortante que hacía
gemir a los árboles y sumía al parque en
la más absoluta soledad, la chica decide salir
y llevar consigo a su bebé, que había tenido
en condición de soltera.
Estando en vísperas de su boda la joven se aventura
en el parque, por entonces más agreste que ahora
y mostrando los resultados de recientes lluvias. Se la
ve bordear el lago junto a su niño, mientras el
viento arrecia con fuerza, desapareciendo de la vista.
La futura novia, sin embargo, no regresará por
ese sendero.
Al día siguiente encuentran su cuerpo inerte en
el lago del parque, sin rastros del paradero del pequeño.
Cuenta la historia que desde entonces, en las noches brumosas
y tristes del otoño, puede verse a una joven vestida
de novia en los alrededores del lago. Camina sola y llora
desconsoladamente, mientras clama por un bebé que
perdió hace mucho tiempo.
(Gracias a Sofía, que narra
que una amiga le aseguraba que su padre había visto
a la “llorona”)
Versión 2
Hace mucho tiempo, en los inicios del mismo Parque Rivera,
vivía una pareja en una casa contigua al lugar.
Un miércoles 9, mientras marido y mujer se hallaban
fuera, unos ladrones irrumpen en la casa. El esposo llega
antes que terminen su faena y los sorprende in fraganti:
desesperados, los delincuentes le quitan la vida con un
cuchillo. Cuando intentan esconder el cuerpo sienten los
ruidos provocados por su mujer, que vestida de blanco
llega a la casa.
Se esconden detrás de una puerta y observan cómo
la joven, aterrada, descubre el cuerpo de su marido. Mientras
la mujer llora desconsoladamente sobre él, los
ladrones, decididos a todo, llegan por detrás y
la ajustician de igual manera. Para ocultar las huellas
los delincuentes arrojan los dos cuerpos en la laguna
del parque.
Desde entonces, los vecinos de la zona comentan que todos
los 9 de cada mes se oyen extraños llantos y quejidos
que provienen de la laguna, en el lugar donde los cuerpos
de los infortunados amantes fueron arrojados.
(Gracias a Juan) |
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