| |
|
|
 |

|
| |
LA CAMINANTE ESPECTRAL
Una noche fría y ventosa, cerca del cementerio
del Buceo (algunas versiones mencionan otros lugares)
un hombre vio mientras conducía en su auto a una
muchacha joven y bonita al costado del camino.
La chica hacía dedo, y aunque el hombre no tenía
por costumbre levantar gente en la ciudad, parecía
tan agradable y desamparada que decidió subirla
al auto. Iniciaron una charla amena y descubrieron al
instante una sintonía inmediata.
Pasaron buena parte de la noche juntos y al terminar la
velada el hombre la llevó a la casa donde la muchacha
indicó que vivía. Al día siguiente,
el protagonista de nuestra historia descubrió que
la joven había olvidado su bufanda en el auto.
Se dirigió hacia allí y golpeó la
puerta de la casa que la joven había señalado.
Una pareja mayor abrió la puerta, y cuando el hombre
intentó explicar el motivo de su visita, preguntando
por la chica, el matrimonio reaccionó violentamente.
¿Cómo se atrevía un desconocido a
burlarse de la desgracia ajena? ¿Cómo podía
hacerles afrontar el dolor de la pérdida?
El hombre, que no entendía nada, intentó
explicarse mejor y les mostró como prueba de su
historia la bufanda. La pareja quedó helada, resolvió
entonces hacerlo entrar a la casa y lo condujo a un cuarto.
Allí, sobre una mesa, estaba el retrato de la joven
que había levantado la velada anterior, abrigada
por la misma bufanda que el hombre aferraba en sus manos.
Sus padres le explicaron que la chica estaba muerta desde
hace años y yacía enterrada en el cementerio
cercano. Comentarios
Existen varias versiones sobre esta leyenda, que muchos
cuentan como un caso de un conocido cercano. En una de
ellas el hombre simplemente lleva la joven a la casa y
nada sucede entre ambos, excepto un número de teléfono
que ella le da. Cuando el conductor llama a la casa, los
padres le explican la situación mencionada. En
otra variante popular, el hombre le presta a la chica
su bufanda para que se abrigue y se olvida de pedírsela
antes de dejarla en su hogar. Cuando regresa al día
siguiente para reclamarla se repite la escena, sólo
que esta vez los padres conducen al hombre al cementerio
ante su incredulidad. Allí, descansando sobre la
lápida, encuentra enrollada su bufanda.
La génesis de esta historia no es autóctona,
aunque los lugares que se mencionan parezcan indicarlo
así. El cuento de la “autoestopista”
espectral recorre el mundo de las leyendas urbanas en
todas partes del globo, aunque en versiones muy deformadas.
En Estados Unidos se narra la historia de una pareja que
recoge a un caminante que hace dedo, pero luego de pronunciar
unas palabras enigmáticas sobre el fin del mundo,
el hombre desaparece del auto cuando no lo están
mirando. El “desaparecido” resulta ser un
hombre ya muerto. Según cuentan, en Estados Unidos
hay varias denuncias hechas a la policía por este
incidente, denuncias jamás comprobadas. Otra versión,
más cercana a la “uruguaya”, es también
norteamericana. En ella , una adolescente con vestido
de fiesta busca quien la lleva a casa en la ruta. Desaparece
pero es identificada gracias a una foto como el fantasma
de una joven que murió ese mismo día muchos
años atrás.
Historias similares, aclara el estudioso Brunvand, están
extendidas en todas partes del mundo, algunas de las cuales
se mencionan por escrito ya en la década del ’40
|
| |
|
|
|
|