Soltero busca

Mary Cioli: “Siempre hay que dejar que el hombre venga a una. Ese es mi consejo”

Tras treinta años de carrera, la empresaria mantiene un negocio próspero y continúa uniendo parejas en la era de las redes sociales. En diálogo con Montevideo Portal, habló sobre los cambios que ha percibido en la forma de relacionarse de los uruguayos y cómo ha afectado su emprendimiento.
14.02.2017 16:17

Mary Cioli comenzó trabajando a principios de los años 80 como la primera mujer detective del Uruguay. Sus servicios, que inicialmente se enfocaban en investigaciones corporativas, fueron cada vez más solicitados para temas personales como la infidelidad.

Si bien su emprendimiento era cada vez más exitoso, la empresaria enfrentaba sentimientos encontrados, ya que sus hallazgos muchas veces derivaban en la ruptura de una pareja. Un caso fue el que la marcó y terminó por conducirla a nuevos horizontes: afectado por la infidelidad de su pareja, un hombre amenazó con matar a su familia y suicidarse. Aunque la situación no pasó a mayores, Mary comenzó a rechazar casos de infidelidad por miedo a provocar una pérdida irreparable. Fue así como un amigo de su familia le propuso que en lugar de separar parejas se dedicara a unirlas. Tras formarse en Suiza, Mary comenzó con su emprendimiento en 1983, y desde ese entonces se ha abocado a juntar a personas que están solas y no encuentran a su media naranja.

¿Cómo creés que adquiriste esa habilidad que te permite determinar cuál es la pareja ideal para alguien?

Es por el estudio que hago, que lleva unos treinta días más o menos, con cada una de las personas. Si es una mujer, con dos hombres; y si es un hombre, con dos mujeres. Eso fue lo que aprendí en Suiza. Luego formo la pareja, les muestro los datos, siempre primero a la mujer, que es más exquisita que el hombre. Si esto funciona todavía, teniendo en cuenta que hace 30 años que estoy en esto, es porque hoy hay mucho engaño por el chateo. Ahora hay una página nueva donde los amigos de lo ajeno pueden saber dónde estás. Yo tengo un letrero que dice que apagues el celular cuando ingreses en mi escritorio. Una vez, una mujer seguía chateando dentro de mi oficina, y yo le digo: "¿Venís a hablar conmigo o venís a chatear?" "No, No, pasa que me está escribiendo un hombre que está en Rivera y Soca", me contesta. "¿Y cómo sabe que estás en Rivera y Soca?". "Porque por esta página te comunican a dos cuadras de donde estás", me explicó. Le digo: "Sí, pero lo más probable que eso sea un ladrón". "He dado con hombres malos, pero yo les contesto igual", me dijo. "Bueno, vos a esta empresa no entrás", le respondí.  Ese tipo de mujer y de hombre en mi empresa no entra. Yo garantizo cada una de las partes.

¿El uso de las redes sociales y el chateo ha perjudicado a tu empresa?

Al contrario, porque es tanto lo que roban y lo que pasa... Hace poco tuve un caso de una muchacha muy bien que se escribía con un extranjero. Él le dijo que le encantaría conocerla, pero no tenía plata para ir al Uruguay. La muchacha pasó por el banco, se la mandó y nunca más lo vio. De esas estafas no hay una, hay miles. Y las muchachas caen. No ves caer a los hombres como caen las mujeres.

¿Se acercó entonces mucha gente desilusionada?

Sí, porque el problema de las redes es el anonimato, no sabés quién está del otro lado. Yo garantizo a cada persona que presento. Un hombre o una mujer que esté chateando todo el día no lo acepto en mi empresa.

¿Se sigue acercando gente joven?

Sí, está habiendo más juventud también. Antes era gente de 35 en adelante. La juventud está muy decepcionada por lo que ve en los bailes. Lamentablemente hay mucha bebida y muchos boliches. Hay una decepción muy grande porque está mal nuestra sociedad. A mí me sirve, pero lo veo desde el punto de vista de que yo tengo nietas y nietos. ¿Qué va a pasar cuando ellos crezcan?

¿Por qué creés que hay personas que necesitan de una celestina para conseguir pareja?

Porque no encuentran lo que quieren. Te preguntarás por qué un empresario viene a mí, porque sabe que las mujeres lo siguen por la plata. No encontrás una de las mujeres que no te pida alguien con plata o que viaje. Un hombre, una vez que tiene un buen auto, se le acercan diez mujeres. Una vez vino a verme un empresario inglés y me contó que tuvo que poner, entre su estancia y la tranquera, una casita con una telefonista, porque el hombre está en excelente condición económica. "Donde voy me reconocen y las mujeres me siguen", me contaba. ¿Te das cuenta a qué nivel se está rebajando el factor mujeres por la plata? Yo siempre digo, para formar pareja, la mujer tiene que estar mejor.

En términos generales, ¿cómo ves la forma en que se están relacionando los uruguayos amorosamente?

Creo que está brava la situación de bailes y de calle. Yo sigo trabajando igual, me tomé todo enero libre y no pude tener un día de licencia. También he echado clientas que he descubierto. Una señora muy bien, muy elegante y hermosa, se anotó la otra vez. Cuando le muestro sus datos al hombre, me dice: "Esta mujer va a tal y tal baile". Le pregunté a ella y me dijo: "Ay, sí, fui un día con mis amigas y tomamos unos whiskys". Yo le contesté: "sí, pero también hiciste cosas que no debías y el hombre te conoce". Entonces la mujer fue para afuera. Yo trato de que el nivel sea muy bueno.

¿Cómo ves que el hecho de que ahora las mujeres también tomen la iniciativa a la hora de conseguir pareja?

El hombre quiere ser el conquistador, si no dispara. Esa liberalización ha hecho mal. Siempre hay que dejar que el hombre venga a una. Ese es mi consejo.

¿Creés que les dificulta la conquista?

Yo creo que si vos abordás a un hombre y le decís algo, lo que va a hacer el hombre es tenerte un rato y después te deja. Si el hombre te conquista es distinto, porque él vino a vos. El hombre que viene acá quiere eso. Vos te preguntarás cómo viene gente de alto nivel. Están desesperados por mujeres que no los aborden, que no los persigan.

Frente a todos estos cambios negativos que ves en la sociedad, ¿te parece que es importante un día como San Valentín, que reivindica el amor?

Mirá, hay una pareja joven que yo presenté y no sabía si seguían o no. Hace poco me llamaron para decir que todo iba bien, y a dónde iban a ir por San Valentín. El romanticismo sigue. No en todos, pero sigue. Esta pareja me llama para consultar qué le compro, qué no le compro. Eso es divino. Se está perdiendo y es lo que yo no quiero que se pierda. Yo siempre les digo, a mí no me regalen nada, demuéstrense el amor entre ustedes.