31/ Inteligencia, honestidad y cojones

player

Descargar en formato podcast


"How many roads must a man walk down"
se preguntaba Dylan hace años.
Cuál es el límite para los daños
nos preguntamos algunos hoy.
Cuánto se puede tensar la cuerda
hasta que todo salte a la mierda
y solo ese estallido tremebundo
logre torcer el rumbo
del gobierno de Mariano Rajoy.

Por que parece que la cancha sigue flechada.
Y lo que es peor,
parece que flechada directo a la nada.
Con un gobierno sin la mas mínima sensibilidad social,
que solo intenta hacer la plancha
para que no le marquen en la cancha
los dobles sueldos cobrados y nunca declarados,
los escándalos de corrupción
por los que varios de sus miembros relevantes
estan hoy siendo investigados

Con una oposición desfasada,
en sí misma enrocada,
sin ideas o con ideas anticuadas.
Es decir, con la receta concreta
para partirse de nuevo la jeta
en el que caso de que,
por las citadas condiciones,
en este instante se convocaran
nuevas elecciones.

Y mientras tanto los economistas,
los opinólogos, los periodistas,
debaten entre papeles,
tirándose a la cara los laureles.
Por un lado están los que anuncian que se acaba el mundo
y que los alemanes a España
solo la quieren clavar.
Por otro lado aparecen los que dicen
que se debe recortar y recortar,
ya que el estado de bienestar
no es un derecho sino un derroche.

Y aunque el debate austeridad vs. gasto
sigue planteado,
las medidas del gobierno español
parecen ir todas
hacia el mismo lado:
no tocar la estructura del Estado,
ni realmente controlar su gasto,
salvo cuando se trata de reventar
a sus servicios sociales:
la salud pública, las ayudas
y, en lo que parece un excelente ejercicio
de suicido colectivo a largo plazo,
desmantelando la educación,
reduciendo la ciencia y la investigación
a pedazos
y retazos.
Asegurando así y de una vez por todas
un mercado laboral compuesto casi en exclusiva
por camareros, cuidadores y demás servidores
de los europeos del norte,
rubios, ricos
y vestidos a la moda.

Quizá intentando recuperar
algo del terreno perdido,
el PSOE ha planteado,
una batería de propuestas que apuntan,
aseguran,
a reactivar el crédito,
a generar empleo,
reformar la política fiscal
y generar un fondo social
para ayudar a los cientos de miles
de nuevos pobres que hay hoy en España.

El gran problema que le han señalado
varios expertos a estas propuestas
es que no son viables
ya que la mayor parte de ellas
precisan de dineros considerables
de los que España en este momento carece.
Y dado que implican gasto público
difícilmente cuenten con las simpatías
de la llamada "Troika",
es decir, la Comisión Europea, el FMI
y el Banco Central Europeo.

¿Y el gobierno del PP?
Bien ¿y usté?
Salvo recortes
y una reforma laboral que
no ha impedido que los parados
sumen hoy dos millones mas,
parece que su apuesta
es el no sabe y no contesta.
Tan así es que el Eurogrupo
le ha recordado a Rajoy
que los problemas españoles
ya resultan "excesivos"
y que lleva un buen retraso
en el cumplimiento de las reformas
que ante Bruselas había comprometido.
Entre ellas, por ejemplo,
la formación de una autoridad fiscal independiente,
que de las garantías de transparencia y buen hacer
de las que España
carece en el presente.

Lo nuevo, lo diferente,
es que según una encuesta reciente
siete de cada diez españoles
creen que es necesaria
la creación de un pacto de Estado
entre gobierno, oposición
y los distintos actores sociales,
para intentar terminar con los males
que aquejan a la nación.

El gran problema sería,
y esto también lo dice la encuesta,
que para los españoles
hay una profunda falta de liderazgo
dentro de la "clase política".
Y que para suscribir ese pacto
que aporte lo suyo a las soluciones
hace falta esa mezcla ausente
de inteligencia,
honestidad
y cojones.