Sergio es empleado público y Silvana agente de viajes. Él perdió a su esposa hace cuatro años y luego de veinte de matrimonio. Meses después falleció el marido de ella, tras veintinueve años juntos.

Ambos tenían en común la viudedad, y el dolor por la pérdida de sus seres queridos los llevaba con frecuencia casi rutinaria al mismo cementerio en la localidad de Cuiabá.

"Se buscan como ciegos nuestras dos soledades", escribió Jorge Luis Borges en su poema "Sábados", y eso mismo comenzó a ocurrir con los dolientes viudos.

"(Éramos) dos personas que tenían, no un dolor aislado, sino un dolor común y una gran afinidad para seguir la vida juntos", aseguró Sergio en una entrevista a la TV local.

Con el tiempo no sólo fueron descubriendo que su relación tenía futuro, sino incluso la sana posibilidad de bromear acerca del insólito origen de su romance.

En una ocasión, el avión en el que viajaba Sergio debió hacer un aterrizaje de emergencia. Superado el mal momento, lo primero que hizo fue enviar un mensaje a su compañera.

"Caramba, una vez que te encuentro te voy a perder de nuevo" fue la respuesta de ella, que hizo reír a ambos.

Tras tres años de noviazgo y un año de convivencia, Sergio y Silvana planean casarse en 2018.

Ese lugar, el cementerio, supo significar dolor y pérdida. Ahora significa amor", resume el viudo.