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Juntos todo lo pueden

Brasil: niño ciego compite y entrena con caballo también invidente

Gabriel nació prematuro y padece una ceguera de la que podría curarse. Ya participó en ocho competencias y sueña con hacerlo internacionalmente.
17.05.2018 10:30
2018-05-17T10:30:00

El silencio en el ruedo es roto solamente por los aplausos del técnico. Gracias a ese sonido, el pequeño jinete Gabriel Ottoni, de 10 años, conduce a su monta para rodear el primero de los tres toneles. Silencio y nuevos aplausos lo llevan a sortear el segundo obstáculo. Entonces, pone a su caballo al trote y rumbea hacia el tercero y último, hasta completar el circuito en el otro extremo de la pista. La prueba está completa, y las palmas ahora son muchas y efusivas, y no provienen del entrenador sino del público. La satisfacción de la platea es comprensible: el niño es ciego.

Gabriel nació en Sorriso, un municipio ubicado en el estado brasileño de Mato Grosso. Recién en 2016 perdió el miedo a montar a un animal de semejante porte le tomó el gusto a la competición. A partir de la segunda clase, y siempre guiado por un técnico, el niño se atrevió a subir al caballo.

"Tenía mucho miedo", cuenta el pequeño en declaraciones recogidas por el periódico Folha. La modalidad en la que entrena es la de tres toneles, típica en rodeos en las áreas rurales del Brasil, y en la que gana el jinete que logre sortear en menos tiempo los tres obstáculos, dispuestos en forma de triángulo.

Gabriel ya participó en ocho competencias de esa clase, donde enfrentó a chicos con diferentes tipos de minusvalía. "Obtuvo el primer lugar tres veces", explica Joeli Gomes, propietaria de la asociación Sonho Meu donde el chico entrena, en declaraciones citadas por el mencionado medio.

Su buen desempeño y dedicación lo convirtieron en paratleta oficial en la modalidad de tres toneles, junto a una niña Down y otra con parálisis cerebral, que entrenan en la misma asociación. El reconocimiento fue otorgado el pasado 18 de abril por la Asociación Brasileña de Criadores de Caballos Cuarto de Milla.

El niño entrena con varios caballos, pero su favorito es "Pata de trapo", un animal que -al igual que él- es ciego. Ambos participaron juntos en una competencia, donde obtuvieron el segundo puesto. "Es muy manso y mimoso, pero se asusta con las palmas", explica Gabriel.

Los otros niños también entrenan con el caballo ciego, que llegó a Sonho Meu luego de que estuviera a punto de sacrificado por su anterior propietario.

Gabriel nació prematuro y pasó cien días en CTI, donde sufrió desprendimiento de retina luego de recibir exceso de oxígeno. Posteriormente se le diagnosticó retinopatía por prematuridad. "No ve ni siluetas, sólo identifica la claridad", cuenta su madre.

Esta discapacidad hizo que tuviera dificultades para relacionarse con otros niños. "Iba a la placita y los otros niños se alejaban de él", recuerda la mujer. Fue la equinoterapia la que lo ayudó a tener -además de equilibrio y coordinación- una mayor autoestima.

"Hace lo que le gusta. Nunca lo presionamos y siempre lo apoyaremos, afirma su padre, quien trabaja como técnico en informática.

El cuadro de Gabriel es reversible, por lo que la eta de sus padres es obtener recursos para costear un tratamiento de células madre, que se encuentra en fase experimental y al que podría acceder en el extranjero. Recientemente, gracias a una colecta consiguió una máquina de escribir braile.

Como paratleta, aspira a progresar en su carrera. "quiero competir fuera de Brasil", sostiene.

Montevideo Portal