Cultura
El este también existe

21° Festival Internacional de Cine de Punta del Este: qué se vio y qué podrá verse

Una mirada a las películas "Violeta al fin", "Y de pronto el amanecer", "Las dos Irenes", "Tamara", El último traje de Pablo Solarz" y "Charco". Por Sergio Moreira.
21.02.2018 11:10
2018-02-21T11:10:00

El lunes continuó el Festival Internacional de Cine de Punta del Este con varias exhibiciones presentadas por sus directores e incluso con el arranque del ciclo FilmMusic Fest, el espacio musical del FICPE.

En Sala Cantegril, a las cinco de la tarde y con buena asistencia de público se presentó la última película del director chileno Silvio Caiozzi, Y de pronto el amanecer. Un filme extenso, dura tres horas y cuarto, donde se cuenta la historia de un escritor y sus vivencias en el pueblito de Chiloé, durante varios años, incluyendo la dictadura militar.

La película, contada con voz en off, ya que trata de un libro que se va escribiendo al mismo momento que vemos las imágenes, se excede en lo que se sobreentiende. Hay una acentuación de lo oído con lo que se ve, tornando un poco tediosa la sobre-explicación. De todas formas Caiozzi le da un vuelo poético gracias a su fotografía y a la música, compuesta por su hija Valentina en base a la obra anterior de Luis Advis. Las composiciones de los personajes son muy buenas, y las actuaciones logran una emotividad que ayuda al relato. El filme se alarga un poco, con su metraje de 195 minutos, y deja la sensación de poder haber sido más efectiva con menos minutos de duración.

Este filme abrió las funciones de Sala Cantegril, que continuaron con Ausencia y cerraron con Vinicius, documental que inaugura el Filmusic Fest.

Mientras tanto en Casa de la Cultura de Maldonado se exhibía Violeta al fin, seguido por una mesa redonda sobre el Festival de Viña del Mar y finalizando con Las dos Irenes, del brasileño Fabio Meira, quien presentó su filme y luego se quedó a recibir los comentarios provocados por su debut.

El filme es una pequeña gran obra sobre una niña llamada Irene, que descubre que su padre tiene otra familia con una hija de su edad, que lleva su mismo nombre. Allí va tejiendo un plan que la lleva a hacerse amiga de la otra Irene y tratar de identificar por qué su padre vive también con esta familia. El trabajo con las actrices es excelente y la película se mueve con una sutileza que pocos directores han logrado; la fotografía tiene grandes momentos y Las dos Irenes nos trae a un director debutante sin miedo a enfrentarse a temas difíciles.

Martes

En cuanto al martes 20, en Sala Cantegril se vieron tres filmes de variadas procedencias. Desde Venezuela llegó Tamara, dirigida por Elia Schneider, que tuvo presentación a cargo de ella y su marido, el productor uruguayo José Ramón Novoa. En un discurso teñido por el dolor de ver al país en el que viven, según ellos ya como una dictadura, dieron paso a su filme; en él se cuenta la historia de Tamara Adrián (en el filme Tamara Almanza), la primera diputada transgénero de Latinoamérica. El filme cuenta la indecisión del personaje en tomar la posición definitiva que lo llevaría a ser quien es hoy; es de entender que ese conflicto no era nada fácil y cambiaría toda su vida (literalmente), no sólo su cuerpo.

Es en esa ambigüedad del personaje que se va manejando bien el filme y las consultas con la psicóloga son los momentos mejor logrados; lamentablemente - si bien la actuación de Luis Fernández es muy compleja - el personaje no termina de empatizar con el público, quizás -justamente- por esas idas y vueltas, pero sobre todo por no establecer una buena conexión con su entorno. En la secuencia en la que Teo (aún no Tamara) le dice a su esposa que está tomando en cuenta la posibilidad de ser mujer, no había ningún antecedente en su relación con ella que indicara que esa era su preocupación. Sí la notamos como espectadores, sobre todo por cómo está contado el relato, pero no así su familia, por lo que es entendible la reacción de su esposa. Lo mismo sucede con su novia posterior: si bien ella tiene todas las armas para poder intuir su decisión, no hay una comunicación clara de él hacia ella. Es allí quizás donde el guión no completa su romance con el espectador; posiblemente fuera buscado así, pero no logra comunicarse muy bien. El filme es una biopic, por lo que el centro está en su personaje principal y podemos sufrir con él sus cambios, sus frustraciones y la maldad del entorno ante alguien que consideran diferente. Tamara es un filme atendible, realizado en el momento en que esta discusión se está tomando, pero que -lamentablemente- no termina de emocionar, no nos permite acercarnos por completo al personaje. De más está decir que por las características del relato era una tarea muy ardua de antemano y que frente a eso es muy valiente por parte de Schneider haber asumido el reto. De todas formas no es una película que pase desapercibida en ningún lugar donde se exhiba, es el filme necesario para continuar con una discusión que no muchos quieren siquiera iniciar.

Luego fue el turno de la coproducción argentino-española El último traje de Pablo Solarz, presentado por el actor Miguel Ángel Solá y la productora Vanessa Ragone. Cuenta la historia de Abraham Bursztein, un anciano judío de 88 años que decide escapar de su país hacia su Polonia natal, cuando ve que sus hijas lo quieren internar en un geriátrico. Es en ese momento que quiere cumplir con una vieja promesa y va en búsqueda de un amigo que le salvó su vida en 1945, cuando huyó de los nazis. En esa travesía se encuentro con un argentino, una española y una alemana que lo ayudarán a concretarla, a pesar de su negación a cualquier ayuda. Una tragicomedia muy interesante, construida con grandeza desde la enorme actuación de Miguel Ángel Solá; el filme funciona y cumple con lo que busca, emocionar y hacernos reír con un personaje entrañable, que también tiene un crecimiento en su personalidad a pesar de su edad. Si bien no aporta nada nuevo al cine, esto no implica que no se pueda disfrutar de ella.

Por último el cierre fue con Charco: Canciones del Río de la Plata de Julián Chalde, en el marco del Filmusic Fest, versión final del corte que se había visto en Sala Zitarrosa el año pasado. Un gran documental en el que se demuestra que no hay fronteras definidas en las canciones uruguayas y argentinas,y todo proviene de una misma raíz, pero aún así uno puede identificarlas. Un excelente trabajo de edición e investigación, que nos trae un recorrido realizado por el músico Pablo Dacal por Argentina y Montevideo en búsqueda de las respuestas a esta relación entre las canciones de ambas partes del Plata. Una colección de intérpretes a cada quien mejor que el anterior, donde pasan nombres argentinos como Fito Páez, Gustavo Santaolalla, Daniel Melingo, Onda Vaga, Palo Pandolfo, Jorge Serrano (de Auténticos Decadentes), Pablo Lescano de Damas Gratis y los uruguayos Fernando Cabrera, Ana Prada, Hugo Fattoruso, Martín Buscaglia, Juan Campodónico, el Bocha Washinbgton Benavides, Mandrake Wolf y Eduardo Daluz, entre otros.

El gran mérito del director no está solo en los grandes nombres que aparecen (hay muchas ausencias, como es obvio en estos casos) sino en lograr borrar realmente las fronteras, a tal punto que cuando se mezclan imágenes de la ciudad, llegue un momento en que no podemos identificar cual es cual. Un buen cierre de jornada, con muy buena música y buen cine documental.

Para hoy, día lluvioso e ideal para ver cine, tenemos estas opciones:
En Sala Cantegril, a las 17:00 hs. Matar a Jesús, filme Colombiano de Laura Mora, a las 18:45 hs. Averno desde Bolivia, de Marcos Loayza, a las 20:25 hs. Bio de Carlos Gerbase y a las 22:15, el Filmusic Fest nos trae Ábalos: Una historia de cinco hermanos de Josefina Zavalía Ábalos.

En la Casa de la Cultura de Maldonado, a las 19:30 hs. se exhibe Ata tu arado a una estrella de Carmen Guarini, a las 21:30 hs. Todo el año es Navidad de Néstro Frenkel, en su estreno mundia
l.
Finalmente, en el Centro Cultural Maldonado Nuevo, desde las 20:00 hs. podremos apreciar Manuela, filme cubano de 1966, dirigido por Humberto Solás y a las 21:00 horas Niñas araña del chileno Guillermo Helo.
A seguir disfrutando de buen cine, que aún nos quedan algunos días de Festival.

Por Sergio Moreira, desde Punta del Este