Las 40
Vieja barriada sin fin

Las 40 de José Morgade: “En los 80 y 90 nos pusimos muy frentistas. Mi cabeza era un comité de base”

Vida, pasión y muerte de La Soberana, el fenómeno Reina de La Teja, las rivalidades y la politización en el carnaval. Momo en primera persona. Por Gerardo Tagliaferro.
06.02.2018 07:32
2018-02-06T07:32:00

En 1970, la murga La Soberana ganó el primer premio de la categoría en el carnaval montevideano con un cuplé que hoy sería un escándalo de incorrección política. "El varón y la mujer" se llamaba y comenzaba diciendo: "Se confunde el hombre hoy con la mujer // y nos cuesta creer // espero comprendan el modo mejor // todo va para peor". Pero La Soberana, de la mano de José Alanís, el Pepe Veneno, no pasó a la historia carnavalera por ese título sino por inaugurar -al menos hasta donde llega mi registro- un estilo murguero que tomó partido políticamente, que hizo del tablado una forma de militancia.

En la murga del Pepe Veneno -a la que la dictadura le prohibió salir en 1975, cuando ya estaban pintados y vestidos para el desfile- tuvo su bautismo un joven José Morgade, que con 17 años se paraba en la fila para que el Pepe lo perfumara, porque un artista debía subir al escenario lo más prolijo posible. En 1976, el joven Morgade dirigió a Momolandia, título que -con Alanís preso y escribiendo cuartetas en hojillas de tabaco- recogió los restos de La Soberana.

Pero Morgade tampoco pasará a la historia por eso, sino por haber dado vida, en 1980, desde el mismo corazón de su barrio, a La Reina de La Teja. Cuando en la oscuridad de la dictadura asomaban las primeras luces, La Reina emergió como el estandarte de la nueva murga "de izquierda", lo que después serían "las murgas compañeras". En 1983, con Bananita González y Tato Martínez -de Títeres Girasol- como cupleteros, La Reina reventaba los tablados y un año después, ya en plena apertura democrática, sus actuaciones y las de las otras "murgas compañeras" terminaban con el público de pie, entonando el "se va a acabar...".   

Treinta años después, el Gato Morgade reconoce que quizás se les fue la mano, y que el embanderamiento posterior echó a mucha gente de los tablados. "A todos nos gusta que nos aplaudan", dijo hace un tiempo Raúl Castro en este espacio, y durante al menos un par de décadas, muchas murgas abusaron del botón del aplauso fácil de una platea que, cada vez más, se fue quedando solo con los conversos.

En tiempos de otras revoluciones carnavaleras, quien es desde hace años gerente de DAECPU y ve a las murgas desde abajo habló de aquellos febreros y confirmó que, lifting mediante, un día La Reina va a volver.

Por Gerardo Tagliaferro
tagliaferro@montevideo.com.uy

 

1) ¿La Reina de la Teja tiene previsto volver al carnaval el año próximo?

Está previsto sí. Mis hijos tienen ganas de sacarla porque son los 40 años e hicieron un avance con algunos espectáculos y quedaron entusiasmados. Más allá de que ellos salen en otros conjuntos en este carnaval, para el 2019 pensamos tener la posibilidad de salir. Vamos a ver.

2) ¿Vos vas a estar?

Y... es muy difícil, tengo mucho trabajo, pero vamos a ver.

3) La Reina fue una murga grande, con un protagonismo muy importante a mediados de los 80, en la etapa final de la dictadura, cuando las murgas fueron una herramienta muy importante de denuncia y oposición al régimen. Me da la impresión de que en esos años fue una referencia ineludible del carnaval uruguayo y como que se fue apagando después, hasta dejar de salir. ¿Lo ves así?

Creo que hubo metas que se fueron cumpliendo y cuando terminaron de cumplirse las metas que yo me había fijado, como que entendí que la murga tenía que tener un parate. El objetivo nuestro fue primero que nada expandir el género, grabar, sembrar por el mundo, recorrerlo... y todo eso lo logramos. Logramos sacar un montón de murgas en otros países, dirigirlas, algunas traerlas a Montevideo, y los años van pasando. Mis hijos fueron creciendo, algunos de ellos descubrieron otras categorías, y yo creo que hubo un quiebre cuando llegamos a los 25 años, en el 2004. Ahí seguimos coleteando dos o tres años más pero, por lo menos desde mi ángulo, ya no tenía las mismas ganas. Por otro lado, carnaval se fue haciendo muy cuesta arriba a nivel económico, por lo menos para nosotros.

4) ¿Es más caro salir hoy en carnaval que lo que era hace 30 años?

Ah, sin duda. Y los objetivos son distintos, aunque la murga sigue siempre manteniendo su característica de almanaque, de revisión de lo que pasó en el año, de crítica.

5) Pero hubo muchos cambios en la murga en los últimos 30 años. Primero, los cambios que la propia Reina introdujo o profundizó, como la incorporación de otros instrumentos, pero ¿le costó a la Reina luego adaptarse a los cambios que siguieron produciéndose?

Por ahí hay una carta del actual presidente de la República, el doctor Tabaré Vázquez. Nosotros quisimos crear la Casa de la Cultura de la Reina y allí fue donde nació la escuela de la Reina de La Teja. Ahí yo recién había traído unas ideas de la Universidad de Fairbanks, de Alaska, sobre lo que significaba el Internet, que aún no estaba en Uruguay, y fue así como pusimos una escuela de computación en nuestra casa en ese momento, conjuntamente con el inglés, el canto y con otras cosas vinculadas al carnaval. Es lo que hoy tenemos acá (en Daecpu): la Escuela de Artes y Oficios del Carnaval Uruguayo. Aquello fue muy chico, muy de barrio, pero de todas maneras egresaron 490 alumnos. Se hizo un proyecto de trabajo gratuito, con merienda incluida, con profesores también gratuitos y de esa nómina de alumnos, de contexto crítico la mayoría, tuvimos la suerte de que ninguno estuvo detenido, procesado, fue una experiencia que yo la soñé como muy importante. Si ayudás en valores y les das conocimientos a los jóvenes, ellos pueden tomar por el sendero correcto. La escuela comenzó en el 99, en el 2002 fuimos a Australia, y de haber sacado tantas murgas, en tantos países, sentí que me quedaba muy mal ir a competir con la Catalina o con la Falta, o con los Diablos. Los sentía más como compañeros que como competidores. Mi cabeza iba para otro lado. De la misma manera que en los 70 u 80 mi cabeza fue para un lado ideológico, en los 2000 fue para otro lado. Y cuando no ponés la cabeza tampoco tenés los resultados que esperás. Y eso nos pasó: quedamos afuera de la liguilla, estábamos saliendo a fórceps.

6) ¿Te fue aburriendo la rutina del murguista?

Y, llega un momento que te cansás, como en cualquier otra actividad. Muchos años, yo a los 16 años, creo que fui el primer estudiante que salió en una murga, así lo dicen al menos. En mi lomo tenía miles de tablados, evidentemente eso me cansó, ya no tenía la misma energía para plantarme frente a un grupo y dirigir durante horas. Y entonces entendí que me tenía que bajar.

“Después de haber sacado tantas murgas, en tantos países, sentí que me quedaba muy mal ir a competir con la Catalina o con la Falta, o con los Diablos”

7) Musicalmente arrancaste lejos de la murga: con una banda de rock.

Sí, soy de la generación del 67 y eran furor Los Beatles. Me encantaba el rock, había una banda Los Zafiros, que era gente de La Teja y el Cerro y estuve participando con ellos. Tocaba la guitarra y cantaba. También canté folclore hasta que llegó un momento en que un compañero me convidó para salir en una murga y ahí me fui insertando. Ese fue el comienzo, hasta que llegué a La Soberana, que también fue un quiebre cultural.

8) ¿En qué año te integraste a La Soberana?

En el 70. La Soberana fue una murga diferente, marcó un quiebre. Siempre digo que, por décadas, hay murgas que marcan quiebres. Lo marcó la Reina, la Falta, Contrafarsa, la BCG, la Catalina. Siempre hay quiebres como que marcan otro rumbo.

9) La irrupción de La Soberana fines de los 60, con ese canto tan particular, muy jugado política y hasta ideológicamente, ¿generaba conflictos con otras murgas?

Y bueno, había puntos de vista. Los uruguayos somos muy amantes del factor RC, Resistencia al Cambio (se ríe). Después me pasó en la Reina también. Pepe (Veneno, Washington Alanís, director de La Soberana) tenía una visión diferente a lo que existía hasta ese momento. Entonces era considerado, por determinada parte de la población, como un mensaje no carnavalero.

10) Y tuvieron problemas.

Tuvimos sí, tuvimos mucho problemas. Y también tuvimos muchas satisfacciones. En algunas cosas el tiempo nos dio la razón, en otras no. Pero el objetivo que se marcó esa murga fue el de una transformación artística también. Yo era muy jovencito y recuerdo que el Pepe nos ponía en fila y nos perfumaba (se ríe). Por una cuestión estética, porque transpirabas mucho, hacías muchos tablados. Como que teníamos que estar siempre muy prolijos, Pepe nos decía que había gente que pagaba una entrada para vernos y teníamos que devolverle eso.

11) Decime dos palabras de Pepe Veneno.

Ah, un maestro. Un avanzado. Para mí fue un gran docente que nos enseñó muchísimas cosas.

12) La Soberana se metía en temas muy polémicos en aquel momento y hasta dramáticos. En 1972 elogió, elípticamente, la fuga de los tupamaros de Punta Carretas. ¿Cómo reaccionaba la gente ante esas cosas?

La gente reaccionaba de forma muy positiva porque las actuaciones de La Soberana eran una caravana interminable de motos, camiones, autos atrás de la murga. Llenaba el Teatro de Verano a full, tenía un montón de seguidores que querían un Uruguay distinto.

13) ¿Vos eras un militante político en ese momento?

Y, yo era un estudiante, era un militante estudiantil, un integrante de la FEUU. Era delegado del liceo del Cerro, estaba en Preparatorios en ese tiempo. Y la murga era un lugar artístico muy importante, pero también un lugar donde me sentía bien.

14) ¿Los componentes de la murga sentían también ese como un espacio de militancia política o no, simplemente cantaban lo que decía el texto?

No lo sé, mirá. No me aventuraría a decirte porque también la franja (social de los murguistas), cuando yo entré al carnaval, no era muy cultural, era una franja medio baja. Ellos cantaban (se ríe), nunca averigüé su participación sindical o política.

“Es un poco lo grisáceo de los uruguayos: si brillás mucho… Puede haber habido un poco de celos (hacia Agarrate Catalina)”

15) Pero ese canto no generaba, dentro de la murga, discusiones o charlas políticas.

No, no, para nada. La mayoría iba, cantaba... a veces el propio texto de una murga te lleva a compenetrarte. Esto es como el fútbol, te ponés una camiseta y después que entrás a una cancha metés y querés andar bien. Y creo que eso era lo que pasaba. Tampoco, en mi caso y en todos los años que saqué La Reina, jamás le pregunté a nadie su filiación política.

16) La Soberana llegó a ganar un primer premio.

Sí, en el 70. Ya en el 71 hicimos (el cuplé) La Computadora, que fue un golpe más grande, en el 72 lo de la fuga, después hicimos El Sol de los Libres, hasta que después, en el 75, no pudimos salir.

17) Y más de una vez terminaron presos. ¿Era por lo que cantaban arriba del escenario o por otra razón?

No, era por eso. En muchos escenarios, sabíamos que cuando bajáramos íbamos a ir detenidos. El gran responsable para ellos era el Pepe, que era el que escribía los textos. En el 75 estábamos prontos para ir al desfile, en la Plaza Lafone en La Teja, y nos prohibieron salir. Recuerdo que ese año salí de utilero en La Bohemia. El carnaval se te va metiendo y después no podés salir.

18) Pepe Veneno fue preso más adelante y vos y otros ex integrantes de La Soberana sacaron Momolandia en 1976. ¿Es cierto que Pepe les mandaba las letras escritas en hojillas de cigarrillos desde el penal de Punta Carretas?

Sí, en hojillas de tabaco. Ahí ya empecé a dirigir yo. En el 77 ya Pepe estaba en libertad y la dirigió él a Momolandia, porque el problema se suponía que era con La Soberana. Y andábamos en esa búsqueda. Yo saqué La Celeste en el 79, hasta que en el 80 plasma La Reina de la Teja. Se dieron situaciones coyunturales importantes, como el ascenso de Progreso, que era el cuadro nuestro y aprovechamos ese sentimiento colectivo y de barrio para poder darle vida a la murga.

19) Eso de incluir instrumentos no tradicionales en la murga ya lo había explorado también La Soberana.

Sí, sí, en el año 72 salíamos con un órgano. Y el año en que no nos dejaron salir incluíamos varios instrumentos: guitarra, requinto, cuatro. Yo insistí mucho con eso, porque fui entendiendo que había momentos en que a las murgas no se les entendía mucho y esto era porque los directores eran unos capos, pero era todo de oreja. Y había momentos en que se les disparaban los tonos y... se vendían muchos libretos (se ríe). Nos dimos cuenta cuando comenzamos a grabar en serio. El maestro García Vigil nos decía: "Hagan una pista y vengan mañana de nuevo y escuchen lo que grabaron y se van a dar cuenta". Íbamos al otro día y era patético. Entonces tuvimos que aprender a grabar primero toda una base musical, después pista por pista con el maestro Willy De León, en Sondor. Fuimos aprendiendo toda una técnica que al final, cuando salió el primer disco (de La Reina) con "Juana de Ibarbourou" fue muy bueno y la radio empezó a pasar mucho nuestros temas. Y eso nos abrió camino al interior del país, después a la región y después al mundo. Eso también me fue haciendo ver que otro mundo era posible para la murga. Nosotros, como la tenemos a mano no nos damos cuenta, pero en el mundo la murga, cuando se desarrolla bien, impacta. Porque es un collage de música, de ritmo, de disfraces, de pintura, de baile, y la prueba es que hoy un montón de murgas andan por todo el mundo.

20) Los espectáculos, no solo de murgas, han ganado mucho en calidad.

Sí, y hoy los podés poner en cualquier escenario del mundo porque se usa mucho la traducción... De la misma manera que nos sucede a nosotros cuando vemos vertientes culturales de otros lados que nunca habíamos visto, un día las vemos en el barrio y decimos "pah, qué lindo está esto". En Argentina la murga uruguaya está impuesta y está pasando lo mismo con el candombe. En San Telmo nació el candombe argentino gracias a los uruguayos que cruzaron. En la 5ª Avenida (de Nueva York), todos los 25 de agosto desfilan comparsas de todos los estados, es la fiesta de los uruguayos. En Sidney también, en la misma fecha se juntan todos los uruguayos y van murgas de todos los estados.

21) ¿Cuál fue el lugar más exótico en el que cantaste con la murga?

Con la murga no, pero el lugar que más me impactó fue Alaska. La recorrí toda, de punta a punta, tuve congresos con los estudiantes, con los indios Athabaskan, luego con un grupo de esquimales que cantaron el "Saludo a los barrios" y hay una película antropológica, que la hizo la profesora Ethel Jorge y estuvo cinco años para realizarla, que se llama "La reina del barrio". Allí se muestra a los gurises jugando a la bolita en la esquina de mi casa, el talud de la cancha de Progreso, la ida al Teatro de Verano.

“A veces veo a los gurises hoy que te dicen ‘¡hicimos cuatro tablados!’… nosotros hacíamos 22”

22) ¿Es una película sobre La Reina de La Teja?

Sobre la murga y hasta dónde llegó. Ella se tomó el trabajo de viajar con nosotros y me dijo que dentro de 50 años -ya hace como 15 que la realizó- iba a ser comprendida por las nuevas generaciones. Era una tesis antropológica, ella era entonces profesora de Lenguas de la Universidad de Fairbanks, que es donde van los chinos, los japoneses, los estadounidenses por supuesto, a estudiar el espacio y en aquel momento todo lo relacionado con Internet. Ahí me explicaron lo que iba a ser Internet y vine acá e hice un cuplé. Fue un desastre porque nadie entendía nada (se ríe).

23) Volviendo a la historia de La Reina, ¿en el año 81 tuvieron que cambiar la despedida?

Sí, "La mesa familiar". La tuvimos que cambiar en el Teatro de Verano. La censura cambiaba de palo, digamos: un año era el Ejército, otro año la Marina, otro la Fuerza Aérea. Ese año no les gustó lo de la mesa familiar, porque era un mensaje muy subliminal: la mesa familiar en la que había sillas vacías, faltaba gente. Y no les gustó. En el Teatro, antes de abrir el telón, vino un policía o un soldado y me dijo: "Mirá, esa despedida no va". "Pero... ¿cuál es el motivo?" "Y, no nos gusta". Podía haber terminado mal eso porque la hinchada rodeó atrás del teatro...

24) ¿Toda la despedida tuvieron que cambiar en ese momento?

Muchas cosas. Cuando la gente empezó a presionar, recogieron el reel un poco. La palabra "compañero", la palabra "tierra"... Al final le hice un chiste: "Decime tu nombre así vas a cobrar a Agadu". El milico me miró con cara... Otro año me dijeron "mirá, los instrumentos no van". Y tocaron igual, escondidos atrás de un telón, y yo dije que había llevado un casete. Ellos eran bastante torpes en algunas cosas. En el 79 me sacaron un cuplé entero de "El Chavo" que hacíamos con La Celeste. También en el Teatro de Verano, no les gustó.

25) En ese período entre el 80, en que comienza la apertura política y el 88, en que gana el concurso Falta y Resto, las murgas de izquierda o con un canto más politizado no ganaban, por mejor que estuvieran. En el 83 toda la crítica decía que La Reina de La Teja era la mejor murga y salió tercera.

Sí, llegábamos hasta el segundo lugar (se ríe). Ese año 83 fue muy bueno. Aparte incursiona en carnaval gente que no sabía cantar y no cantaba, como el "Tato", que se transformó en un fenómeno (N de R: se refiere a Gustavo Martínez, creador de Títeres Girasol, que salió ese año con la murga y hacía el cuplé "Los candidatos", con muñecos que personificaban a los candidatos en las elecciones internas celebradas en noviembre de 1982). Fue una siembra y hoy vemos un montón de murgas con tanto nivel que hasta cuesta pasar la prueba de admisión.

26) ¿Tiene que existir la prueba de admisión?

La prueba de admisión es un filtro para que los compañeros que salgan en carnaval puedan tener un premio, porque hay un gran sacrificio económico y nosotros tenemos un reglamento según el cual hay 17 murgas, que son las que caben en el carnaval uruguayo, con los pocos tablados que hay. Y cobran un premio.

27) Pero hace un par de años no pasaron la prueba de admisión murgas como Agarrate Catalina o Araca la Cana, que llenan el Teatro de Verano o convocan mucha gente a los tablados o incluso han salido al exterior. ¿No es ilógico que no puedan participar del carnaval?

Claro, yo ese año no participé del carnaval por una desgracia familiar. Es como el jugador que está tironeado y anda mal, pero sabés que cuando largue el campeonato va a rendir. Acá, los que perdieron con la no inclusión de la Catalina y Araca ese año fueron Daecpu y la gente, sin duda. Faltaron dos títulos pesados. Con la Catalina te asegurabas tres llenos del Teatro. Después se charló con los jurados, lo que ellos quisieron fue ser exigentes con la preparación del espectáculo, porque también tenés que respetar a los contrarios. Este año, por ejemplo, Los Saltimbanquis fueron a la prueba de admisión como para ganar el primer premio del campeonato del mundo. El problema son los cupos.

28) ¿Con Agarrate Catalina se generó como una cuestión de celos en el ambiente del carnaval?

Y mirá, un día lo hablamos con Yamandú (Cardozo), a todos nos ha pasado... es un poco lo grisáceo de los uruguayos: si brillás mucho... Entonces pienso que sí, que puede haber habido un poco de celos, como los hubo con otros grupos muy populares. Pero no puedo abrir juicio sobre esa prueba, no la vi.

“Se nos desmayaban compañeros deshidratados. Te digo más: iban un par de doctoras en el camión”

29) Siempre hubo como dos bandos en las murgas: antes las de La Teja y las de La Unión. A la salida de la dictadura las murgas tradicionales y las murgas "compañeras"...

(Interrumpe) Hay un tinte económico en todo eso. Hay un padre espiritual de todos nosotros que fue Dalton Rosas Riolfo, y él fue un poco el creador de todo eso. Nosotros siempre tuvimos muy buen vínculo con Saltimbanquis, con todas. Al punto que nosotros hacíamos los espectáculos previos al carnaval y Cachete (Espert, director de Los Saltimbanquis) nunca faltó a ningún espectáculo de La Reina, y nosotros íbamos a los de ellos. Nunca hubo problema. Pero en el pizarrón de La Mutual sí: "Hoy, Saltimbanquis contra La Reina". El Dalton era un genio. Él hacía la doma y llenaba el Bella Vista, más que el Prado. Y así un poco se fomentó un poco esa rivalidad.

30) ¿Hoy esa rivalidad se expresa entre las murgas tradiconales y las que vienen de "murga joven"?

Y tal vez sí. A mí me costó sangre, sudor y lágrimas lo de la murga joven. Fíjate que yo era jefe de compras de Talleres Don Bosco y ahí había un teatro que estaba lleno de ratas. Un día hablé con Mariano Arana y con el cura director de ahí para reflotarlo. Y ahí fue el primer evento de Murga Joven. Llenaron tanto ahí que no lo pudimos hacer más, se empezó a hacer en el Defensor Sporting y terminó después en el Teatro de Verano. En este momento, varios de los grandes cantantes del carnaval salieron de ahí.

31) Hay una anécdota que me gustaría que contaras. En el año 88, por primera vez después de la dictadura, gana el concurso una de las murgas llamadas "compañeras": Falta y Resto. Al día siguiente a la "noche de los fallos", la Reina estaba cantando en el Jardín de la Mutual y en eso llega la Falta, y vos hiciste parar a tu murga.

Ah sí. Al margen del gran afecto que le tengo a Raúl (Castro) y al "Piruja" (Broccos) y a la Falta, para mí fue mi gran compinche, un lugar donde recostarme realmente. Y que ellos hubieran ganado, sinceramente fue como que hubiera ganado yo. Y entonces paré la murga y le hicimos como una corte para que entraran.

32) Hiciste parar a la murga, que estaba cantando, y dijiste al público: "Por favor, les pido que se pongan de pie y aplaudan a la mejor murga del carnaval".

Exactamente, fue por ahí sí. Son esas cosas espontáneas, que te salen de adentro. Hasta el día de hoy mantenemos un muy buen vínculo con los compañeros de Falta y Resto. Nos tocó también en yunta hacer muchas cosas, viajar... recuerdo que un año el dueño de Sondor me dijo que quería llevar un conjunto de parodismo a grabar. Y yo le dije que el parodismo era bárbaro pero era más visual, y le dije "mirá, hay una murga nueva que salió de Capurro, que está bárbara; se llama Falta y Resto y sale el 'Canario' Luna". Y me hizo caso y grabó a la Falta y fue un boom, porque abarcaba a otra franja de público: la del básquetbol, de clase media, estudiantes.

33) En el año 84 algunas murgas -La Reina, Falta y Resto, Araca la Cana, La Bohemia- hacían tablados los domingos de mañana.

Sí, hacíamos cinco tablados los domingos de mañana: Terminal Goes, Stockolmo, El Tanque Sisley, Larre Borges y la Mutual. Y a veces también el Carrusel del Paso Molino, que era del Dalton. La gente llevaba asado y lo ponía en las parrillas y almorzaban ahí. Y se llenaban hasta las manos. Cachete una vez nos compró tres veces la misma noche, cuando tenía la Expo. Nos compró para abrir, después fuimos por la mitad de la noche y después cerramos. A veces veo a los gurises hoy que te dicen "¡hicimos cuatro tablados!"... nosotros hacíamos 22. Un día cantamos a las 9.10 en el Terminal Goes y terminamos a las 4 de la mañana en el Mar de Fondo. Se nos desmayaban compañeros deshidratados. Te digo más: iban un par de doctoras en el camión.

34) En Canadá la murga tuvo que cantar en una aduana.

Sí, en Migración, en las cataratas del Niágara. Se ve que pasaba mucha gente ahí, y los agarré mal parados y me preguntaron qué íbamos a hacer. Y si éramos un conjunto musical, que cantáramos. Y cantamos la canción de los barrios. Y no me olvido más, un canadiense nos dijo: "De noche vamos al teatro". Y fueron y durante años tuve contacto con ellos.

“Enrique (Espert) le dio tantas manos a tanta gente, ayudó a tantas familias (…) Y hay muchos de izquierda que nunca aparecieron”

35) Hay gente que opina que en los 80 y 90 el carnaval se politizó demasiado y eso corrió a mucha gente de los tablados.

Y, yo creo que sí, debo asumirlo, a mí me pasó. Nosotros, hablo por mí, nos pusimos muy frentistas, muy en contra de. Yo hago ese mea culpa. Ganamos un caudal muy grande de gente, pero también hubo mucha gente de los partidos tradicionales que nunca más fue a ver una murga. A mí me pasó en mi familia: mi padre, mi tío. Eso funcionó mientras estuvieron los militares y ayudó a unir a la gente en contra de ellos, pero cuando gana Sanguinetti (en 1984) ahí tuvo que haber un quiebre. Yo me salvé en el 85 porque empezábamos cantando "alegría compañeros" y salíamos con unas antorchas, y en el 86 porque traje a La Bacana, de Australia, y no hablaba de política. Pero ya en el 87 empezamos a dar palo por dar palo. Mi cabeza era un comité de base.

36) Un año, en la despedida, desplegaban una gigantografía con la imagen del Che.

Sí, en el 86, con un recitado de Duilio Borch, un actor de la Comedia Nacional: "Son las manos del Che". Estaba divino. Hasta que un día fui al Tabaré y un viejo me dice: "¿Y de Aparicio Saravia no ponés nada?" (se ríe). 

37) ¿Qué le aporta el regreso de Los Saltimbanquis al carnaval?

Uh, le da la inyección de las murgas de La Unión, sin duda. Era una pata que faltaba en el taburete. Nosotros podíamos discutir con el Gordo (Enrique Espert), pero cuando se plantaba Saltimbanquis, era un cuadrazo. Tremendo coro, tremendas pilchas... y nosotros, desde el Oeste, le hacíamos partido.

38) Esa rivalidad, en algún momento, generó incluso hechos violentos.

Sí, generó, porque había gente que no interpretaba, no sabía separar los términos. Pero entre los caciques nunca. Te digo más, Enrique le dio tantas manos a tanta gente para irse de este país, para refugiarse, ayudó a tantas familias... Muchas veces le dije para hacer un libro, pero no quiere el Gordo. El Gordo es una leyenda, hablás de Jaime Muñoz, de Antonio Iglesias, un montón de compañeros nuestros que estuvieron en cana y el Gordo todos los meses (hace el gesto de poner con su mano). Nunca faltó un surtido, una atención médica para la familia, y esas cosas algún día la historia las tiene que recoger. Porque hay muchos de izquierda también que nunca aparecieron. Y por eso hemos hecho una sinergia fuerte entre corrientes que parecen antagónicas pero no lo son. Acá nadie queda a pie. Desde que está él, todos los días llevamos a un grupo de niños o de ancianos al Teatro de Verano, los lleva un ómnibus de CUTCSA y les damos la cena. Eso se sabe poco.

39) ¿Sos amigo de Tabaré Vázquez?

Tabaré es mayor que yo. Nos criamos juntos en la misma calle, Benito Riquet, los dos fuimos del Arbolito y fui uno de los que impulsó su llegada a Progreso. Pero yo era de una generación más chica. No soy amigo de él, soy admirador de él, lo mismo que de Pepe (Mujica). Era imposible que tuviéramos un presidente de allá, y recuerdo cuando se le planteó ser intendente, un tipo que no estaba en la política y parecía que venía a refrescar. Y nosotros lo vimos como el mejor jugador de la cancha en el barrio. Mirá vos, uno de los nuestros salió goleador del campeonato del mundo, una cosa así. Este año cumplen diez años los Rondamomo, que fue una idea de Cachete con Tabaré y (Juan) Salgado. Son cuatro conjuntos por noche, durante 26 días en los barrios más carenciados, son toneladas de plata, pero hay que ver cómo los recibe la gente.

40) Y si un día tenés una conversación mano a mano con Tabaré, y él te pregunta "che José, ¿cómo me ves?" ¿Qué le decís?

Y, yo pienso que los años pasan y no todos los momentos históricos son iguales. De repente agarrás épocas de bonanza o de que todos fuimos del Che, y agarrás otras de palos en la rueda. Pero tampoco somos magos ni los dueños de la verdad. Me consta que Tabaré quiere hacer lo mejor, y en eso confío. ¿Que hay cosas que nosotros las hubiéramos hecho de otra manera? Y sí, con el diario del lunes todos somos inteligentes. Pero lo eligieron a él. Y para nosotros fue una gloria. Cuando lo pusimos de presidente de Progreso, el que estaba antes dice "ojalá podamos subir a la B". Y Tabaré dice "a la A", le echó retruco así, sin cartas. Estábamos en la Intermedia. Y subimos a la B y a la A. Eso está bueno, tener esa personalidad y saber trabajar en equipo. Yo no soy quien para ponerle nota a Tabaré; ahora, si me siento en algún boliche, alguna cosita le digo.  

Montevideo Portal | Gerardo Tagliaferro
Fotos: Juan Manuel López