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El nombre del terror

Falleció en Buenos Aires Reynaldo Bignone, último presidente de la dictadura

A los 90 años, Bignone cumplía una condena de prisión perpetua por el robo de bebés, desapariciones forzadas, torturas y asesinatos en el período 1976-1983.
07.03.2018 17:39
2018-03-07T17:39:00

Reynaldo Bignone tenía 90 años y fue el último dictador de la historia argentina. Con su muerte, se va el general que en 1983 convocó a elecciones en el epílogo de un ya agónico régimen de facto, pero también el sanguinario que buscó borrar las huellas del terror de Estado y amnistiar a los culpables.

En el Hospital Militar Central de Buenos Aires y por complicaciones derivadas de una intervención quirúrgica, Bignone, condenado a prisión perpetua, murió el miércoles dejando atrás un largo historial de delitos de lesa humanidad cometidos durante el régimen que gobernó el país a lo largo de siete años de plomo.

Se demostró su responsabilidad, no solo en el robo de decenas de bebés a sus padres biológicos -detenidos y desaparecidos por la dictadura-, sino también en las torturas, secuestros y homicidios de multitud de opositores.

Nacido en la ciudad bonaerense de Morón en 1928, ingresó como cadete del Colegio Militar de la Nación en 1944 y tras diversos ascensos, en 1975, durante la Presidencia de Estela "Isabelita" Martínez de Perón (1974-1976), fue nombrado director del Colegio Militar de Buenos Aires, donde se realizaron misiones ilegales en la lucha contra los grupos guerrilleros que desde años antes actuaban con violencia en las calles.

Con el golpe militar que derrocó a la jefa de Estado en marzo de 1976 y la llegada al poder del teniente general Jorge Rafael Videla, se inició la etapa más oscura del país, en la que Bignone comenzó asumiendo el cargo de delegado de la Junta Militar en el Ministerio de Bienestar Social.

Según los organismos de derechos humanos, hasta 1983 alrededor de 30.000 personas -militantes políticos y sociales, de grupos revolucionarios armados y no armados, trabajadores, gremialistas, estudiantes, artistas y religiosos- desaparecieron para siempre tras ser detenidas, secuestradas, torturadas y asesinadas por la dictadura.

Además, unos 500 bebés nacidos en centros de detención fueron entregados por el régimen a familias ajenas.

Bignone, en constante escalada, estuvo a cargo de la ocupación militar del Hospital Posadas, a las afueras de Buenos Aires, donde se estableció un centro clandestino de detención, pero también de Campo de Mayo, guarnición militar de la periferia de la ciudad bajo cuya órbita se cometieron múltiples delitos de lesa humanidad.

Pasado el ecuador del Proceso de Reorganización Nacional -como llamaron los militares al periodo iniciado tras el golpe de Estado- el ahora fallecido fue nombrado comandante de institutos militares, y en diciembre de 1981 pidió su pase a retiro cuando Videla fue sucedido en el poder por Roberto Eduardo Viola.

Sin embargo, meses después y distanciado ya de la cúpula castrense, se convirtió en el candidato idóneo para sustituir en la Presidencia al general Leopoldo Galtieri, quien cayó en desgracia después de que Argentina perdiera contra el Reino Unido la guerra por la soberanía de las islas Malvinas que él mismo había declarado.

Tras la dimisión de Galtieri, Bignone asumió prometiendo restaurar la democracia en un país maltrecho económicamente y con cada vez mayor presión social por conocer el paradero de los desaparecidos.

Si bien convocó a elecciones, también ordenó por decreto destruir toda la documentación sobre las detenciones, torturas y asesinatos.

Al mismo tiempo, sancionó una suerte de Ley de Amnistía para los miembros de las fuerzas armadas sobre todos esos delitos de lesa humanidad, que Raúl Alfonsín, el primer presidente de la actual democracia -a quien Bignone cedió el bastón de mando en diciembre de 1983 tras su triunfo electoral-, derogó después.

Aunque en enero de 1984 fue el primer militar de la dictadura encarcelado, acusado de la desaparición y asesinato de soldados y por participar en la "guerra sucia" contra la subversión, Bignone fue liberado meses después por decisión del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas.

Pudo librarse del histórico Juicio a las Juntas Militares de 1985 impulsado por Alfonsín, pero en 1999 regresó a prisión por el robo de niños y el secuestro y asesinato de médicos del Hospital Posadas.

Liberado en 2005 por el largo tiempo detenido sin condena firme, dos años después volvió a ser encarcelado luego de que durante el Gobierno de Néstor Kirchner (2003-2007) la Justicia declarase la inconstitucionalidad de las leyes de punto final y obediencia debida aprobadas en 1986 y 1987, así como los indultos concedidos por el ex presidente Carlos Menem (1989-1999).

También fue encontrado responsable en el Plan Cóndor, como se denomina a la represión coordinada de las dictaduras del Cono Sur americano para eliminar a opositores políticos en las décadas de 1970 y 1980.

En uno de los múltiples juicios que enfrentó, Bignone afirmó que en Argentina se desarrolló una "guerra irregular" en la que las Fuerzas Armadas "tuvieron que intervenir para derrocar al terrorismo" y cuestionó las cifras de desaparecidos y bebés apropiados ilegalmente.

(Fuente: EFE)