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Zika podría dañar el cerebro de los bebés sin causar necesariamente microcefalia

Muchos niños con daño cerebral relacionado con el virus quizá no sean diagnosticados y estén en un riesgo más alto de trastornos.
08.02.2018 09:09
2018-02-08T09:09:00

El daño en el cerebro fetal provocado por el virus del Zika puede no ser detectado en el embarazo, y puede ocurrir aunque el tamaño de la cabeza del bebé sea normal, sugiere una investigación con monos.

Los hallazgos indican que muchos niños con daño cerebral relacionado con el Zika quizá no sean diagnosticados y estén en un riesgo más alto de trastornos del aprendizaje, enfermedad mental y demencia, según los investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington.

El daño cerebral relacionado con el Zika en los bebés con frecuencia se diagnostica en el embarazo mediante ultrasonido, o al nacer en los bebés con una cabeza anómalamente pequeña, una afección conocida como microcefalia.

Pero los investigadores se dieron cuenta hace poco que incluso los niños con una cabeza de tamaño normal al nacer podrían desarrollar problemas oculares graves relacionados con el Zika o microcefalia de inicio tardío, en que la cabeza no crece de forma normal tras el nacimiento.

"Los criterios actuales que usan el tamaño de la cabeza para diagnosticar la lesión cerebral relacionada con el Zika no logran capturar el daño cerebral más sutil que puede conducir a problemas del aprendizaje y trastornos de salud mental significativos más adelante en la vida", advirtió en un comunicado de prensa de la universidad la autora principal del estudio, la Dra. Kristina Adams Waldorf, una profesora de obstetricia y ginecología que se especializa en infecciones maternas y fetales.

"Solo diagnosticamos la punta del iceberg", dijo Adams Waldorf, según recoge la publicación especializada HealthDay News.

En el estudio, los investigadores monitorizaron a cinco fetos de monos macacos en madres infectadas con el virus del Zika durante el embarazo. Los monos macacos se consideran uno de los modelos animales más cercanos al embarazo humano, aunque la investigación en animales no siempre produce los mismos resultados en las personas.

Unos ultrasonidos semanales no revelaron anomalías cerebrales obvias en cuatro de los fetos. Aunque los cerebros de los fetos sí crecieron más lentamente de lo normal, no cumplían los criterios de la microcefalia asociada con el Zika utilizados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

Según esos criterios, tampoco se considera que del 91 al 96 por ciento de los niños en Estados Unidos nacidos de madres infectadas con el Zika durante el embarazo tengan microcefalia, lo que significa que quizá no los examinen con regularidad por lesión cerebral relacionada con el Zika, según los investigadores.

Aunque el ultrasonido no mostrara problemas, unas IRM revelaron anomalías cerebrales en cuatro de los cinco fetos de macaco. Ciertas áreas de cerebro no crecían con tanta rapidez como otras, encontró el estudio.

"El daño sutil causado por este virus durante el desarrollo fetal o la niñez quizá no sea aparente durante años", comentó en el comunicado de prensa la coautora del estudio, la Dra. Lakshmi Rajagopal.

Aun así, "podría provocar retrasos neurocognitivos en el aprendizaje y aumentar el riesgo de trastornos del desarrollo neurológico como la esquizofrenia y la demencia precoz", planteó Rajagopal, profesora asociada de pediatría y experta en enfermedades infecciosas en los recién nacidos.

"Estos hallazgos enfatizan más la urgencia de una vacuna efectiva para prevenir las infecciones con el virus del Zika", apuntó.

Normalmente, el Zika es transmitido por los mosquitos infectados. Pero una persona con el Zika puede transmitirlo a sus parejas a través del sexo.

El mes pasado, investigadores de EE. UU. reportaron que los defectos congénitos que probablemente fueron provocados por el Zika aumentaron un 21 por ciento entre la primera mitad de 2016 y la última mitad de 2016 en regiones que experimentaron una trasmisión local del virus ese verano: el sur de Florida, una parte del sur de Texas y Puerto Rico.

Brasil fue el epicentro de un gran brote de Zika que comenzó en 2015.

Adams Waldorf dijo que los hallazgos de su estudio indican que "todos los niños expuestos al virus del Zika en el útero deben recibir un seguimiento a largo plazo respecto a problemas con el aprendizaje y el desarrollo, independientemente del tamaño de la cabeza cuando nacen".

"También deben preocuparnos los niños y adultos jóvenes que se infectan con el virus del Zika, porque tienen las mismas células madre vulnerables en el cerebro que los fetos", añadió.

La investigación se publicó el 5 de febrero en la revista Nature Medicine.

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