Salud
Jugar a la cabeza

Para adelgazar es clave que el cerebro tenga “permiso” para usar las grasas como combustible

Nuestro cerebro puede y debe extraer energía de la grasa, pero lo desconcertamos con azúcares y edulcorantes.
07.03.2018 15:34
2018-03-07T15:34:00

La mayor parte de la gente con sobrepeso sufre un proceso inflamatorio conocido como "inflamación de bajo grado" causa fundamental de numerosas enfermedades crónicas en los adultos. "Esta inflamación va acompañada de un freno del metabolismo conocido como resistencia a insulina y leptina. Esto genera que el organismo no sea capaz de utilizar la grasa como energía, solo como almacén para defenderse y sobrevivir".

Así lo afirma Miguel Ángel Peraita, médico español especialista en biología y antienvejecimiento, en declaraciones recogidas por el periódico matritense ABC.

Los principales detonantes de esa inflamación son el sedentarismo, el consumo de azúcar y edulcorantes. Los azúcares están concentrados de forma mayoritaria en harinas, dulces, pastas, tubérculos, semillas, pan, jarabes de fructosa e incluso fruta.

Peraita explica que los azúcares también pueden estar ocultos en numerosos alimentos procesados. "Es habitual que se mezclen el sabor dulce y salado, lo que hace que el producto resulte más apetitoso y enganche de tal forma que no se pueda dejar de comer y genere adicción. Basta con darle a un niño, o a un adulto, unas galletas compradas en un supermercado y observar cómo se puede llegar a comer el paquete entero, casi sin pestañear. Sin embargo, si se le ofrecen unas galletas de herbolario, seguro que comerá unas pocas y no insistirá con el mismo ímpetu en que se las compren como si se tratara de las del supermercado convencional", describe.

"Si consumo café con azúcar, le da un sabor dulce de 10. Si en vez de azúcar le añado edulcorante, el sabor dulce es de cien. ¿Y qué ocurre entonces? Que la información que le manda la boca al cerebro al recibir este dulzor hace que éste perciba el mensaje de he consumido una cantidad semejante a la de un kilo y medio de miel. Ante esto, el cerebro da la orden al organismo de no quemar la grasa corporal porque ya se supone que tiene la energía que proviene de la miel, pero al ir a buscarla no la encontrará, ya que el edulcorante solo proporciona el sabor, no el combustible. Este hecho hace que el cerebro tenga mayor ansiedad por lograrlo e incremente la sensación de apetito", narra.

El doctor Peraita asegura que a su consulta llegan muchos pacientes que confiesan sentir mucha ansiedad por comer, "y es porque han picado este anzuelo".

"Sin duda, es preferible tomar azúcar a engañar al cuerpo con edulcorantes", afirma el profesional. De todos modos, asegura que tras tres días de eliminar por completo el azúcar y los edulcorantes "es fácil no volver a acordarse de ellos ni necesitarlos".

Peralta explica que una molécula de glucosa proporciona casi cuatro veces menos energía que una de grasa. "El cerebro prefiere la grasa como combustible antes que la glucosa. Si el organismo aprende a usar la grasa como combustible habitual, el cerebro estará más despierto, con más energía... y más delgado".

Así, lo mejor para acostumbrar a que el cuerpo use la grasa como combustible es "llevar una alimentación adecuada y moderar el consumo de azúcar en la dieta. Solo después de realizar ejercicio es recomendable su consumo para una correcta recuperación del organismo. También hay suplementos naturales que favorecen que el cuerpo utilice la grasa como combustible y se adelgace", concluye.

Montevideo Portal