Salud

Esto hay que tomarlo sin ningún apuro

Comer despacio puede ser clave cuando se trata de adelgazar, sugiere estudio japonés

Evitar cualquier tipo de ingesta luego de la cena también es considerado como un elemento importante.
13.02.2018 08:45
2018-02-13T08:45:00

Disminuir la velocidad a la que comemos, dejar de picar después de la cena y no tomar nada dos horas antes de irse a dormir, pueden ayudar a perder peso, sugiere un estudio publicado en BMJ Open y recogido por la web especializada Quo.

Los investigadores descubrieron que los cambios en estos hábitos alimenticios presentaban un fuerte vínculo con una menor obesidad y peso (IMC) y una menor circunferencia de la cintura.

Los autores basaron sus hallazgos en los datos del seguro de salud de casi 60.000 personas con diabetes en Japón que se presentaron a centros de salud entre 2008 y 2013. La información incluía las fechas de las consultas y los tratamientos, medidas de peso (IMC) y circunferencia de la cintura y los resultados de las pruebas de química sanguínea, orina y función hepática.

Durante los controles, los participantes fueron interrogados sobre su estilo de vida, incluidos sus hábitos alimenticios y de sueño, así como el consumo de alcohol y tabaco.

Se les preguntó específicamente sobre su velocidad de alimentación, que se clasificó como rápida, normal o lenta. Y se les preguntó si tenían alguna de las siguientes costumbres tres o más veces a la semana: cenar 2 horas antes de irse a dormir; comer algo después de la cena y saltarse el desayuno.

Al comienzo del estudio, 22.070 personas formaban parte del grupo de aquellos que comían rápidamente; 33.455 lo hacían a una velocidad normal y 4.192 estaban en el grupo de los más lentos. Los resultados mostraron que, aquellos que comen lentamente, tienden a ser más saludables y tener un estilo de vida más sano que los que comen rápido o normal.

Después de tener en cuenta los factores potencialmente influyentes, los resultados mostraron que, en comparación con aquellos que tendían a engullir sus alimentos, los que comían a una velocidad normal tenían un 29% menos de probabilidades de ser obesos, un porcentaje que aumentaba al 42% para los que comían lentamente.

"Los cambios en los hábitos alimenticios - concluye el estudio - pueden afectar la obesidad, el IMC y la circunferencia de la cintura. Las intervenciones destinadas a reducir la velocidad de la alimentación pueden ser eficaces para prevenir la obesidad y reducir los riesgos de salud asociados".

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