Salud
Es una lucha

¿Tenés que adelgazar y no podés sacarte la comida de la cabeza? Claves para lograrlo

Hay que comer para vivir y no al revés. La ciencia ofrece consejos para quitarle protagonismo al comer.
13.02.2018 14:05
2018-02-13T14:05:00

¿Le da la impresión de que en cuanto decide reducir las calorías, en lo único que pueden pensar es en la comida?

Minimizar el rol de la comida en su vida es incluso más difícil si utiliza sabrosos refrigerios para gestionar las emociones, según un estudio finlandés publicado en la revista Eating Behaviors y recogido por la web especializada HealthDay News.

Las personas que pierden peso y no lo recuperan hacen cambios en el estilo de vida a pesar de todas las tentaciones que las rodean. La clave es practicar una técnica llamada restricción cognitiva. Considérelo como el poder de la mente sobre la materia: ser consciente de limitar las calorías, y evitar las distracciones, como ver televisión durante las comidas.

Las personas que tienen éxito al hacer dieta también son más flexibles en su método, de forma que no se sientan siempre privadas. Elija buenas opciones, pero evite las restricciones severas que pueden conducir a darse gustos en exceso luego.

La alimentación emocional (comer cuando no se siente feliz o está estresado) es el mayor obstáculo para el control del peso. Pruebe otras formas de gestionar sus emociones, como dar un paseo, o darse un baño calmante o una ducha caliente. Recuerde que un trozo de pastel puede tener un buen sabor mientras lo come, pero no puede resolver los problemas que le preocupan. Intente sentarse con un bolígrafo y papel para crear un plan que los aborde y los resuelva de forma directa.

Para quitarle el énfasis a la importancia de la comida en los momentos felices de la vida, recompense sus logros con flores o con un regalo no comestible, no con chocolate. Para socializar con los amigos, vaya a un evento deportivo o a un concierto en lugar de a un restaurante. Planifique su día según el horario de ejercicio, o incluso los recados, en lugar de las comidas.

Si no puede reeducar a su cerebro para que deje de pensar permanentemente en la comida, piense en aprender mindfulness de un terapeuta que pueda enseñarle cómo redireccionar su enfoque. El mindfulness también funciona con problemas como la ansiedad, que podrían estar vinculados con el apetito, y las sesiones pueden enseñarle a cambiar la forma en que piensa sobre la comida.

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