Navegaciones

El Uruguay y sus líderes

No veo que ninguno de los candidatos, ni del FA ni de los otros partidos, esté en condiciones de afrontar los problemas que tiene hoy el Uruguay. Por Esteban Valenti.
05.06.2018 16:33

Es difícil desdoblar el análisis político de las propias posiciones y pasiones. Para mi es casi imposible. No me quejo, simplemente advierto a mis lectores, no poso de independiente y objetivo.

Cada día que pasa crece la danza de los nombres en público y en privado, en reuniones, pasillos, boliches, encuestas, grupos motivacionales, en todos lados. Los nombres de los futuros candidatos a la Presidencia de la República en el año próximo. Estamos allí, a un mundial de distancia y algunos meses más.

Antes, para mí todo era muy fácil, soy de izquierda, ergo del Frente Amplio, por lo tanto era una primera disputa interna y luego me comprometía con todas mis fuerzas y variados entusiasmos al triunfo del candidato del FA. Ahora, para mí todo es mucho más complejo. Y creo que lo es para muchos uruguayos.

Algunos en las redes sociales me recuerdan todo lo que hemos hecho en estos años. Se los agradezco, pero es difícil que haya mucha gente en este país que haya escrito, hablado en los medios de prensa y discutido con más frecuencia que yo para defender a los gobiernos municipales y nacionales del Frente Amplio. Ahora simplemente no me sale.

No desconozco todo lo que se ha hecho, todo lo que se ha cambiado, todo lo que se ha conseguido, pero es precisamente por ello, porque aprendimos sobre la piel del país y de su gente lo que se debe y lo que no se debe hacer que me resulta todo más complejo.

En el plano económico logramos resultados de crecimiento y distribución más justa de la riqueza como no recuerdo y como no registran las estadísticas nacionales y regionales. Nadie, que no sea un ciego puede negarlo. Pero nos hemos quedado, por el camino dejamos girones, de desorden, de manejo desastroso de grandes empresas, de grandes proyectos, de políticas sociales con dudosos o malos resultados y ya no se siente el avance del Proyecto Nacional. Casi nadie habla de él.

Y en algunos aspectos claves de la vida de nuestra gente de los uruguayos, hemos fracasado notoriamente, aún con inversiones nunca vistas, como en la seguridad y la educación. No podemos seguir midiendo todo en pesos, en dinero, hay que medirlo en resultados y en materia de inseguridad y de educación los resultados son muy malos, imperdonablemente malos.

Y el gobierno está empecinado en marchar por esa ruta, con los mismos responsables, con una soberbia que no tiene que ver con la necesaria humildad y modestia republicana, clave de un proyecto de izquierda y progresista.

Tenemos un puñado de grupos y partidos minoritarios en el FA y por lo tanto ampliamente minoritarios en el país, que utilizando malamente los estatutos del FA, le imponen al país su política exterior en aspectos fundamentales, como su capacidad de realizar acuerdos comerciales. Son casi los mismos grupos que defienden pública y abiertamente una dictadura implacable contra el pueblo de Venezuela, que lo ha sometido a las peores condiciones de vida que se recuerden en aquel país. Una dictadura con todas las letras que en la pobreza de su pueblo y su país, hizo del reparto de dinero su ideología y su complicidad a nivel internacional y regional.

Nadie lo confesará, pero todos sabemos que en este país somos suficientemente informados e inteligentes para saber perfectamente cómo vive, como sufre y como son desangrados los venezolanos por la corrupción madurista y militar. No hay justificación alguna, surgida desde los principios de izquierda y democráticos que logre explicar el apoyo incondicional a ese régimen feroz contra su pueblo.

El Frente Amplio que nació también para combatir por la transparencia, por la moralidad pública, por el cuidado de los recursos aportados por el trabajo de la gente, ahora está enfangada hasta el cuello por una sucesión de episodios que están en los juzgados, en las fiscalías, en la JUTEP en el Tribunal de Conducta Política del FA, pero sobre todo en la conciencia de los ciudadanos y en particular de los izquierdistas. No se puede ser corrupto y decir que se es de izquierda ni republicano. Y en la estructura del FA lo admitimos, hace meses que el TCP emitió una resolución sobre el ex vicepresidente y nunca, absolutamente nunca fue tratada por el Plenario Nacional, que es a quien está destinada esa resolución. Es que los Estatutos sirven siempre y cuando le convengan, a algunos.

Y para los que siguen hablando de bullyng lo convoco a que piense por un instante lo que estaríamos haciendo nosotros si los que fundieron a ANCAP y cometieron diversas inmoralidades e ilegalidades hubieran sido nuestros adversarios. No puede haber dos morales.

Lo quiero decir con todas las letras; no veo en ninguno de los candidatos ni del FA, ni de otros partidos que están en danza que esté en condiciones de afrontar los complejos problemas que tiene hoy el Uruguay, si no quiere seguir flotando y quiere avanzar impetuosamente hacia un mayor y mejor desarrollo económico, social, educativo, cultural, en su seguridad ciudadana, sus libertades, su convivencia más civilizada y menos violenta. No hablo de ningún sueño utópico, simplemente un país en marcha en una región muy pero muy complicada.

Julio María Sanguinetti se reúne con los dos de los principales dirigentes blancos y, sobre todo quiere transmitir y transmite la idea de una cruzada restauradora cuyo eje casi exclusivo es sacar al FA del gobierno. Muy pobre y muy viejo, hasta tengo serias dudas que sea algún aporte a sus propios objetivos. Allá ellos.

Los que se han jugado en todos estos años al gobierno y la oposición, casi como un binomio inseparable y que se alimentaba a sí mismo, se equivocaron feo. Es esa polarización casi sin matices que tiene a un cuarto del electorado indeciso, sin definiciones y sobre todo con menos ganas que nunca de participar en política. El problema más complejo y profundo es hoy el hartazgo ciudadano con la política, es un serio retroceso. Y no lo registran solo las encuestas, sino se siente en los más diversos ambientes que no estén sumergidos en el aparato del estado o de los partidos.

Faltan líderes y los que había - que el país los tuvo y de gran valor y calidad - se han agotado, se han desgastado y ya no están a la altura de las circunstancias. Hombres y mujeres, maduros y más jóvenes.

De las figuras más tradicionales y en danza en la disputa de las primer candidatura, no hay una que me genere el menor entusiasmo, ni por su pasado como gobernante a los diversos niveles, ni por sus capacidades de construir un relato real, realista pero ambicioso y audaz para el país, ni por su capacidad de interactuar con la sociedad en estos momentos.

La política no debe ni puede buscar personas ideales, perfectas, pero puede ser más o menos exigente. Para ello en lugar de pensar solo en las diversas instancias electorales, debe pensar en el 2 de marzo del 2020, cuando asuma la presidencia y tenga que conducir el país. Y es ese ejercicio es el que me descorazona, me llena de grandes preocupaciones.

Hay queridos compañeros que me reclaman respuestas, propuestas, alternativas. Les puedo asegurar que el primero que se lo reclama soy yo mismo y, si las tuviera las compartiría con mis lectores y amigos. No voy a mentirles, no voy a edulcorarles el panorama. Estamos jodidos.

Por Esteban Valenti

ESCRIBE

Esteban Valenti

Periodista y coordinador de la revista Bitácora.

Ver todas las columnas