Rumiando la vida

"Va más allá de un templo histórico"

El "Gordo" Verde celebró la “gran movida” que fue la marcha del 8M, pero lamentó el ataque a la Iglesia del Cordón y dejó una reflexión al respecto.
13.03.2018 12:57

Antenoche nació Lupita, la primer hija de uno de mis grandes amigos. Sus palabras me calaron fuertemente: "Te juro Gordo que lo que más sentís es una admiración bestial por ¡la madre! ¡Qué entrega durante el parto, bo! ¡Hasta el más macho le tiemblan las patas! ¡Qué honor saberme su esposo! Verla a ella pujando y ver a tu hija naciendo... ¡Es un milagro!". Por ahí terminó diciendo: "Más feminista que esto... ¡No puede haber nada!".

Evidentemente me lo dijo a propósito de todo lo vivido el día anterior. Él, como cualquier otro cristiano, también se sintió atacado y ofendido por algunos grupos reducidos y "oportunistas", que intentaron "enchastrar" el auténtico mensaje dentro de la gran movida del viernes. Como en todos lados, los "árboles caídos" siempre terminan haciendo más ruido que aquellos que luchan y permanecen en pie, buscando hacer el bien.

En este caso, se aprovecharon de una gran movida, con una nobilísima causa como es "buscar la equidad y eliminar la violencia contra la mujer" (una responsabilidad de todos), para "colgarse" con sus propias banderas e ideologías, violentando , insultando e incluso atacando a diferentes instituciones, entre ellas la Iglesia. Se apartaron lejos de lo que fue el verdadero espíritu de la marcha.

No solamente por manchar un templo histórico (con todo lo que eso significa para los creyentes). En uno de los videos que circularon se veía a una niña con la túnica de la escuela y la moña azul cantando frente al templo: "Sturla, Basura, vos sos la dictadura".

Estoy seguro que si le pregunto a esa niña "¿Quién es Sturla?", no tiene idea. Si le pregunto "¿Qué significa dictadura?" Tampoco sabe. "¿Por qué le tiramos pintura a esta Iglesia?" Se queda muda. Pero allí estuvo... como tantos otros que estuvieron por una justa causa y se vieron obligados a ser testigos o partícipes (en el caso de las niñas) de estas cosas "incomprensibles".

Cuando se meten injustamente con la familia de uno, es difícil no sentirse atacado y ofendido. Por eso, hoy comparto las mismas palabras que le transmití a mi amigo, el papá de Lupita. Son de Mons. Milton Tróccoli (obispo auxiliar de Montevideo), la máxima autoridad eclesial luego del Cardenal Sturla, a propósito de cómo deberíamos responder los cristianos:

"Recuerdo que hace unos años me encontré con una persona adulta que, en su juventud, había tenido una mala experiencia con un sacerdote.

Ya habían pasado muchos años de aquel hecho, y el sacerdote, (desconocido para mí), había fallecido. El relato por supuesto me causó mucho dolor. Conmovido, lo que atiné a decirle fue que le pedía perdón en nombre de este sacerdote y de la Iglesia. Me respondió que no creía en el perdón. Y agregó: "pero como sé que para ustedes el perdón es importante, se lo doy". Y me estrechó la mano.

Muchas veces ha venido a mi mente y a mi oración esta persona.

Hoy mirando lo sucedido con la Iglesia del Cordón (...) viendo las repercusiones en las redes sociales, me viene una pregunta: ¿desde dónde queremos responder?

¿Desde el lugar del enojo, de la rabia, de la indignación, (aún justificadas), o desde el lugar de la magnanimidad, del perdón gratuito, y del amor fraterno?

Nos sentimos desorientados, insultados, y nos parece injusto.

Pero seguimos a un Crucificado, venimos de una familia de mártires que han dado su vida por el Evangelio, devolviendo bien por mal. Cada día buscamos el perdón, y queremos ser mensajeros de reconciliación.

En una marcha donde hubo reivindicaciones de muy distinto calibre, pero con un sentimiento predominante de buscar la equidad y denunciar la violencia contra la mujer, un grupo de personas, de modo premeditado, (portando capuchas), atentó contra la fachada de una iglesia histórica. También se promovieron por las redes sociales, y se entonaron, cantos ofensivos contra la Iglesia y sus responsables.

Nada de esto es para aplaudir. Han sido hechos desafortunados, que no por ello opacan la importancia social y ciudadana que ha tenido esta marcha en nuestro país, y otros países del mundo.

Creo que como Iglesia no podemos responder desde el lugar de la rabia, de la bronca, del victimismo, o devolviendo más ira. Tenemos que situarnos en otro lugar. El del perdón, de la esperanza, del respeto y la defensa de toda vida humana, y el de ver esto como una oportunidad para dar testimonio del Evangelio.

El domingo pasado, en otra parroquia de Montevideo, entró durante la misa un hombre armado, persiguiendo a una mujer para robarle. Gracias a Dios el arma se trabó y los tiros no salieron, pero podía haber sido un desastre.

Hoy fue asesinada una mujer embarazada.

Estamos en una sociedad que recurre con más frecuencia a la violencia, y hay quienes la están sufriendo duramente. Creo que este es el foco de atención.

La cantidad de mujeres asesinadas por parejas o ex parejas, de homicidios y atentados contra la vida que son conocidos cada día, nos deben poner en otra sintonía.

Pienso que, como Iglesia, sin dejar de ser claros y dialogantes, tenemos que apostar a ser fermento de una cultura diferente. Y mostrar un estilo que tenga sabor a evangelio.

Considero que hay un camino largo que tenemos que recorrer. El de un compromiso firme por hacer más humana, más digna y respetada, la vida de quienes habitamos en este querido Uruguay."

Adhiero a cada una de sus palabras. Ojalá siempre podamos responder así.

Por Gordo Verde

ESCRIBE

Juan Andrés ''Gordo'' Verde

Ex rugbista -llegó a jugar en Los Teros juveniles-, autor del libro "Entre amigos" y conferencista, hoy ordenado sacerdote por la Iglesia Católica. Activo en las redes sociales, en sus mensajes suele reflexionar sobre los valores y las pequeñas grandes cosas de la vida cotidiana.

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