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¿De quién es Punta del Este?

Hay gente que ama Punta del Este, hay quien la odia, quien le da un simbolismo absoluto y quien simplemente ve una fuente de divisas. Por Esteban Valenti.
16.01.2018 13:31

La semana pasada escribí sobre la situación del Cerro, ahora me voy a dedicar al principal extremo económico y social. Está a algo más de 150 kilómetros de Montevideo, es Punta del Este.

Hay gente que ama Punta del Este, hay quien la odia con pasión, quien le da un simbolismo absoluto, quien la considera simplemente una fuente de divisas y quien un objeto de tentación.

Decenas de ediciones de informativos centrales de la televisión uruguaya le dedican amplios espacios con una pregunta central, reiterativa, obvia: ¿cuán llena está Punta del Este? Y sus derivadas: ¿Están llenos sus hoteles, sus restaurantes, sus playas? ¿Cuántos turistas llegaron y de que países?

Este año es casi unánime: está llena a reventar. Como soy un poco fanático de llevar las cuentas, de comparar, etc..., les puedo decir que la mayoría de los turistas son uruguayos; en Punta del Este y sus alrededores, en Rocha y en las playas de Canelones, la mayoría de las chapas de los autos son uruguayas. Y me parece muy, pero muy bien.

Ah, me olvidé decirles que yo veraneo en Punta del Este desde hace 30 años, me gusta y no lo oculto, no soy de los que se hacen los distraídos, los huidizos, como si ir a Punta del Este fuera un pecado para algunos y para otros un privilegio que hay que ocultar.

Hace unos días, mientras caminamos por la rambla con Selva un papanatas en bicicleta me gritó "El socialismo en Punta del Este" y le contesté por las rimas. Sí, no es solo para oligarcas. Hace 30 años que vengo y no lo oculté nunca, ni se lo debo a nadie.

La masiva presencia de uruguayos en este balneario se comenzó a notar desde hace unos años, porque Punta del Este no es de los argentinos, ni de los brasileros, ni de otros que no sean los orientales que, tenemos todos los derechos que nos podemos permitir. Es más cara que el resto del país, es un muestrario de vanidades y lujo, tiene el nivel de los mejores balnearios del mundo y por lejos de toda la región, por eso no deja de ser nuestra.

Hay que admitir que el salto en su lujo, sus edificaciones, su estilo, lo dieron hace muchos años los porteños, ni siquiera los argentinos en su conjunto, los porteños, y los más ricos y mostradores. Y siguen mostrando.

No les fue tan mal en el equilibrio entre edificios, playas, casas, comercios y otras atracciones. Sin duda el nuevo aeropuerto de Laguna del Sauce, la doble vía y nuevos hoteles, le dieron un segundo impulso.

Ahora Punta del Este está cambiando aceleradamente y no creo que para mejor. Se está MIAMIzando. Hay planificadas muchas torres gigantescas, en el centro mismo de la ciudad, en ambas costas, la Brava y la Mansa, con el sacrosanto permiso de la intendencia y de la Junta Departamental. Mastodontes de 30 pisos y se preparan nuevas torres del lado de la costa, donde antes estaba el hotel Las Dunas, se completaron los adefesios del otro lado del puente de la Barra y corre el rumor que tienen proyectadas varias torres para Punta del Chileno. Y la ofensiva edilicia no se detendrá, torres llaman torres y despilfarro edilicio y especulación.

Asistimos a la carga de grupos inmobiliarios que esperaban agazapados el cambio en la intendencia y que hace unos cuantos años violaron groseramente las limitaciones legales impuestas para la construcción de torres en el balneario. ¿La suerte de un punto estratégico como este para el desarrollo del país puede quedar a discreción de los humores y amores de la intendencia de turno?

Pero Punta del Este tiene una capacidad aparentemente ilimitada de crecer. Crece hacia los costados, hacia el oeste, hacia el este y también hacia el norte, chacras, barrios por muchos kilómetros hacia dentro del campo. Es una falsa impresión.

El sector económico que más ha crecido a nivel mundial, incluso por encima del comercio ha sido la industria del ocio. Hace algunas décadas los seres humanos trabajaban un promedio de 70.000 horas a lo largo de sus vidas, ahora se redujo a 40.000 a pesar del aumento de la expectativa de vida y esa es una tendencia que se acentuará por la introducción de nuevas tecnologías, en especial la digitalización y su aplicación en la mecánica (robótica). Ese tiempo libre es el que le da un fuerte impulso al turismo como la principal actividad del ocio.

Uruguay tiene un valor único: el espacio. Aquí hay mucho espacio privilegiado, junto a las costas, las termas, el campo. Pero ese espacio hay que valorizarlo, cuidarlo, planificarlo sin poner en peligro su valor y su permanencia en el tiempo. Y su calidad.

Hay puntos clave en el mundo donde el turismo se ha transformado en un serio y creciente problema por las enormes corrientes de personas que alteran todos los equilibrios, afectan el medio ambiente y los propios monumentos que son el atractivo turístico principal. Tres ejemplos:

i) "El famoso Taj Mahal, un monumento de amor del emperador mogol Sha Jannat en memoria de su esposa, de su brillante mármol blanco lechoso original, ha cambiado a un tono amarillo. El Monte Everest está lleno de basura dejada por la invasión de visitantes".

ii) "La Gran Muralla de China ha sido tan maltratada por la invasión masiva de turistas, que ha comenzado a desmoronarse. Las famosas playas de Bali están repletas de basura, el tráfico está atascado, y las carreteras y senderos están en un peligroso estado de deterioro".

iii) "Machu Picchu tiene un número tan grande de visitantes que los arqueólogos están preocupados por su preservación. Una vez existía un tren a un pueblo pequeño, Aguas Calientes, para de allí continuar a pie o en mulas. Ahora se llega al enigmático bastión sagrado Inca en autobús con aire acondicionado. Aguas Calientes es ahora un núcleo urbano de 4.000 personas, con hoteles de cinco estrellas".

(Columna de Roberto Savio: http://www.uypress.net/auc.aspx?82634,144)

Uruguay es el país de toda América Latina con el mayor número de turistas por habitantes y si bien el lugar más visitado es Montevideo, Punta del Este es la joya de la corona turística nacional. ¿No tendríamos que comenzar a pensar y a planificar su desarrollo con un mínimo de consideración para su sustentabilidad y su equilibrio territorial? Mañana puede ser tarde.

Ojo, que hay algunos que actúan con la convicción que Punta del Este les pertenece y que sus obras faraónicas y muchas veces horrendas les dan derechos especiales. Si es necesario habrá que dar nombres, son argentinos, brasileros y también uruguayos. En realidad no tienen nacionalidad definida, su bandera es la especulación.

Hacer crecer circunstancialmente a la construcción no es una licencia para matar Punta del Este, ni ningún otro balneario.

No está de más recordarlo, Punta del Este es de todos los uruguayos, de ninguna otra nacionalidad y menos de grandes y voraces constructores de asalto.

Por Esteban Valenti

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Esteban Valenti

Periodista y coordinador de la revista Bitácora.

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